Quieren hacer leña del árbol caído con Guillermo Franco

El 31 de diciembre del recién finalizado año 2011, la Directiva del Pachuca dio a conocer que el delantero argentino nacionalizado mexicano Guillermo Franco llegaría a los Tuzos.

El 31 de diciembre del recién finalizado año 2011, la Directiva del Pachuca encabezada por Jesús Martínez dio a conocer que el delantero argentino nacionalizado mexicano Guillermo Franco llegaría a La Bella Airosa.

Sin lugar a dudas que la noticia llamó la atención, ya que generalmente los Tuzos tienen muy buen ojo para los refuerzos y Guillermo Luis Franco Farcuason a sus 35 primaveras ya no es ningún muchacho, pero a pesar de su edad su experiencia puede ser aprovechada en beneficio de los jóvenes de esa institución.

El fichaje también fue mirado con lupa luego que en más de un lugar aparecieron notas que recordaban sus declaraciones tras su último partido jugado en la Liga azteca, cuando defendiendo los colores del Monterrey, su oncena fue objeto de lo que a su parecer, fue un robo en la Final del Torneo Apertura 2005 que coronó al Toluca en el Estadio Tecnológico, con, vale señalarlo, un muy mal arbitraje de Marco Antonio “Chiquimarco” Rodríguez.

Al calor de la derrota el popular “Guille” comentó que "al equipo Monterrey no se les puede reprochar nada, van a decir que Toluca es el mejor equipo de México y eso es una vergüenza, salieron Campeones, pero eso no es futbol", y también refirió en más de una ocasión que el partido estaba arreglado para que ganaran los Diablos Rojos comentando que "no me queda ninguna duda (de que el juego estuvo arreglado), lo de hoy fue demasiado evidente".

En esa misma ocasión (seguramente ya sabedor de que su pase al Villarreal era un hecho), también se le cuestionó que si no temía a represalias por parte de la Comisión Disciplinaria o de los propios silbantes a lo que comentó que "¿Por qué represalias? Yo sólo te estoy diciendo la verdad, todos lo vimos en la cancha, a todos nos amonestó, al Toluca no le sacó una amarilla. Que analice el partido el señor Yamasaki, que cheque el arbitraje, hay una prueba evidente".

Estas declaraciones fueron retomadas para “satanizar” la vuelta de Guillermo Franco a la Liga mexicana, ya que más de un purista se preguntó que cómo era posible que el autodenominado “Equipo de México” fichara a alguien que creía que los partidos estaban amañados.

Sin querer justificarlo, pienso que el llegar a una instancia por el título y quedarse con la triste sensación de haber ido tan lejos y no lograrlo, puede generar diversas sensaciones y en este caso le pasó al “Guille”.

Ahora, por otro lado, vale recordar que un día después de la Final, ya con la cabeza serena y los pensamientos centrados, el nacido en Corrientes declaró que "reconozco que me equivoqué con la gente de Toluca, cuando uno está en una situación de impotencia y sale caliente del juego se dicen cosas que uno no siente, por eso ofrezco una disculpa a Directiva, Cuerpo Técnico y jugadores porque ellos nada tuvieron que ver con eso" y remató señalando que “me arrepiento de lo que dije, fue la calentura del momento y nada tengo que decir en contra de ellos".

¿Verdad que a primera instancia es muy fácil acordarse de las críticas y obviar las disculpas?

Pero eso no fue lo único, ya que el 22 de diciembre del año 2005 la Comisión Disciplinaria también “le pasó la charola”, mediante un comunicado que rezaba lo siguiente: "La Comisión Disciplinaria de la Federación Mexicana de Futbol, informa que, en base en el artículo 8 del Reglamento de Sanciones vigente, determinó aplicar una sanción económica de 2000 salarios mínimos vigentes en el Distrito Federal, al jugador Guillermo Luis Franco, por sus declaraciones públicas, en contra de afiliados de la Federación, vertidas al término del partido de la Final del Torneo de Apertura 2005”. El pago en ese momento equivalía a 93 mil 600 pesos.

Guillermo Franco se calentó, luego se tuvo que morder la lengua y posteriormente pagó en metálico sus penosas declaraciones.

Previo a esos incidentes, ya había recibido su carta de naturalización, por lo que fue tomado en cuenta por el entonces entrenador de la Selección Mexicana, Ricardo Antonio La Volpe.

Tiempo después en base a trabajo y a una excelente Temporada colectiva con el Villarreal (que en 2006 llegó hasta las Semifinales de la Champions League), logró que se le incluyera en la lista del Tri para la Copa del Mundo en Alemania.

Su convocatoria causó polémica, ya que él había sido elegido por encima del icono Cuauhtémoc Blanco y previo a los Octavos de Final, donde México se enfrentaría a Argentina, se le preguntó si festejaría si le llegara a anotar al país que lo vio nacer, a lo que rotundamente dijo que “no”.

Otra desafortunada declaración que causó malestar, ya que para nadie es un secreto que de no haber obtenido la ciudadanía mexicana, jamás hubiera sabido lo que es jugar una Copa del Mundo, ya que en Argentina abundan jugadores en su posición y tienen mucha mayor calidad que él.

Su andar grupal en el mejor momento del cuadro castellonense (Subcampeón de la Liga de las Estrellas en la campaña 2007-2008), nos hizo que por un momento se olvidara su real nivel y más aún cuando el West Ham United de la Premier League le abrió las puertas para que continuara en el Viejo Continente.

Otro que nunca lo perdió de vista fue el técnico Javier “Vasco” Aguirre, quien lo convocó de nuevo al Tri e incluso lo hizo parte del combinado que se coronó Campeón de la Copa de Oro 2009, cuando México masacró por 0-5 a EUA en el Estadio de los Gigantes en Nueva York.

El “Vasco” también confió en Franco Farcuason para un nuevo Mundial, ahora el de Sudáfrica 2010, pero de nuevo el artillero mexicano quedó a deber y fue recriminado por prensa, fans, etc.

Tras la Copa del Mundo y luego de medio año de inactividad recaló en el Vélez Sarsfield argentino, donde puede presumir que salió Campeón con “El Fortín”, aunque cabe señalar que en ese período estuvo parado tres meses por una rotura de ligamentos en el hombro derecho.

En esa época comentó que “después del Mundial toqué fondo, física y mentalmente. Estaba agotado, triste por quedar fuera del Mundial y por todo lo que se decía. Habían agredido a mi familia en el Mundial” y también que "Inventan que uno se hizo mexicano por la Selección, que a uno no le importa, que uno lo único que quiere es estar en el Mundial, que no siente a México. Son todas mentiras. Yo me hice mexicano por agradecimiento al país, no por la Selección ni por el Mundial".

También contó por qué se nacionalizó. “Yo me fui de Argentina con una situación bastante particular, después del famoso ‘corralito’. Lo poco que tenía me lo comieron, me fui con una mano atrás y otra adelante y México me abrió las puertas de manera increíble. Allí me nacieron dos hijos, fui dos veces mejor jugador extranjero, Campeón después de muchos años, goleador. Son tantas cosas que un día me senté con mi esposa y le dije: 'Yo estoy en deuda con este país. Me dio tanto en tan poco tiempo que yo quiero ser parte de México'. Ahí tomé la decisión de sacar el pasaporte y hacerme mexicano. Posterior a eso llega mi convocatoria a la Selección, después de varios meses de tener el pasaporte. Da la casualidad que La Volpe era el técnico y me convocó. Pero yo nunca hice eso pensando que podía tener más chances de jugar un Mundial con México que con la Selección Argentina".

A su llegada a suelo azteca el pasado 5 de enero refirió que “Yo perdono a los aficionados, perdono a la prensa que me ha faltado al respeto, que le ha faltado el respeto a mi familia. Yo nunca he guardado rencor. Siempre doy la cara porque no tengo nada que esconder”.

También ensalzó por qué prefirió a los Tuzos y no al Monterrey. “Sabía que la cosa ahí estaba gruesa, por amigos míos que hablaban conmigo y me ponían al tanto de esa situación. Son cosas que te asustan. Si uno viniera solo piensas en ir, pero uno tiene su esposa y sus hijos y creo que ninguno expondría a su familia sin necesidad”. Y eso que esto lo dijo antes de que se supiera el lamentable caso del ex portero Omar “Gato” Ortiz.

Las cartas están puestas sobre la mesa para no hacer leña del árbol caído llamado Guillermo Franco, pero tendrá que demostrar con hechos y no palabras si es que busca ganarse un lugar en el corazón no sólo de la afición Tuza, sino de la mexicana en general, que siente que después de su paso por los Rayados, no ha podido dar lo que de él se esperaba.

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