El arbitraje de la Jornada 9

El arbitraje de la Jornada 9 se caracterizó por no hacer respetar el principio más importante de las reglas de juego y de su espíritu, que es el de cuidar la integridad física de los jugadores.

El arbitraje de la Jornada 9 se caracterizó por no hacer respetar el principio más importante de las reglas de juego y de su espíritu, que es el de cuidar la integridad física de los jugadores. Las reglas de juego del futbol fueron creadas por los ingleses en 1863 como un derivado de las reglas del rugby, deporte que es su origen. Un grupo importante de estudiantes de Cambridge decidieron jugar un deporte similar al que ellos disfrutaban, pero sin el riesgo de lesiones que éste siempre ha tenido. Por ser el rugby un deporte que fundamentalmente se juega acarreando el balón con las manos origina muchísimos contactos, y como consecuencia de ellos muchas lesiones proporcionalmente. El futbol americano sabemos que también tiene el mismo origen, pero conserva la esencia de jugar el balón fundamentalmente con las manos. Al prohibir el uso de las manos (a excepción del portero) se vio en la necesidad de poner el balón en el piso para ser transportado y como consecuencia directa fue cambiado por uno redondo y no un ovoide, que es casi imposible de hacer rodar por el piso. Pero el verdadero espíritu fue el que los participantes ya no querían tanto contacto, lo que propiciaba muchas lesiones. De ahí nace el hecho de que debe de preservarse la integridad física de los contendientes como elemento principal del juego, y que además se juegue con el menor número de faltas posibles para evitar tanto contacto. Esto no aparece escrito en la letra de la ley, pero sí en su verdadero espíritu y quien no conoce o quien no aplica este principio fundamental está violando la verdadera esencia del mismo. En esta jornada parece que de manera súbita todos, o por lo menos la mayoría a excepción de Antonio Pérez, quien expulsó correctamente al “Chango” Moreno de San Luis por senda plancha contra un adversario, dejaron en el campo a agresores violentos que usaron su físico en contra del de sus adversarios. Iniciamos con el primer juego del  viernes entre Estudiantes y Xolos con la reaparición de Fernando Guerrero (que regresaba después de sendos errores en Tigres-Gallos y Atlante-Cruz Azul). Este joven que en la transmisión del partido por TV Azteca David Medrano señaló como “El cantante” porque en sus cumpleaños les canta a Aarón Padilla y a Rafael Mancilla, Presidente y Director General de la Comisión de Árbitros, respectivamente, situación que acabamos de confirmar como verídica y que por eso ambos le han dado muchas oportunidades lo cual está fuera de lo que debe ser una sana relación y que además ha molestado bastante al resto del grupo, comete varios errores de este tipo nuevamente en su partido. Por ejemplo, en el 14’ del primer tiempo amonesta a Noé Maya por falta fuerte, y en el 35’ marcando la falta que cuando procedía la amonestación se da cuenta y no saca la segunda tarjeta amarilla. O el caso de José Sand, que golpea deliberadamente al portero Martínez en el rostro con su pie  y él lo ve claramente, pero sólo le muestra otra tibia amarilla y le permite seguir jugando para que marque el primer gol del encuentro lo que molestó a todo el equipo estudiantil. En otros juegos, Óscar Macías permite un codazo a la altura del oído izquierdo de parte de Sergio Ponce sobre Edison Toloza, de Querétaro y Morelia respectivamente, y sólo marca la falta sin medida disciplinaria; o las tremendas planchas de Jonathan Lacerda en el Puebla-Chivas y que sólo recibe una amarilla en la segunda de ellas; y otras como la de Hugo Rodríguez de Atlas sobre el jugador Daniel Arreola de Pachuca, quien luego recibe la peor plancha de toda la jornada por parte de Lucas Ayala que pudo fracturarle la tibia y peroné de haberloe alcanzado la pierna con los tacos en el césped. Todos hemos cometido errores de apreciación marcando o dejando de hacerlo, en ocasiones de manera equivocada, pero lo que no debemos permitir es que no se proteja a los jugadores de semejantes agresiones y que por tibieza o por temor (porque al sacar tarjeta amarilla demuestran que las vieron) no se animan a sacar correctamente la tarjeta roja para de esta forma tratar de erradicar a aquellos que utilizan la fuerza para amedrentar, o lo que es peor, lastimar a un compañero de profesión. Aarón y Mancilla deben inmediatamente de actuar con firmeza para evitar que situaciones parecidas se repitan, de lo contrario están poniendo en peligro a muchos jugadores que ante nada son seres humanos. Aarón fue jugador y debe de intervenir enérgicamente para prevenir que suceda algo grave, recordando cuanto le dolían los puntapiés. Dejar golpear impunemente no es cuidar el espectáculo ni a los clubes para que no sancionen a sus jugadores sino permitir que se pueda lastimar a uno o varios de ellos y eso sí sería algo que verdaderamente lamentaremos mucho.

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