Análisis arbitral de la Eurocopa

Cuando en un torneo de los más importantes del mundo vemos trabajos arbitrales tan deficitarios, con tantos errores graves que se reflejan en el marcador final es realmente preocupante.

Cuando en un torneo de los más importantes del mundo vemos trabajos arbitrales tan deficitarios, con tantos errores graves que se reflejan en el marcador final, jugadas evidentes que no se marcan, -especialmente las que ocurren dentro del área- es realmente preocupante. Estas situaciones han pasado en casi todos los partidos de la Eurocopa. Si teniendo más ojos en la cancha y asistentes de gol, sólo para ver si la pelota entra o no, suceden errores como el de Ucrania-Inglaterra, algo pasa. Si hay jalones y faltas por doquier en el área penal que son tan claras y no se marcan, algo más grave está pasando. No es que los árbitros no conozcan las reglas y su aplicación, o que hayan dejado de saber cómo se sancionan  las infracciones, lo que realmente está pasando va más allá de la propia cancha. Y esto no es sólo en la Eurocopa, es en todas partes del mundo. No creo que Howard Web en la Final del Mundial de Sudáfrica no haya visto a De Jong dar una patada en el pecho a Xabi Alonso a los ocho minutos de dar inicio el partido -que era indiscutiblemente de tarjeta roja y de un partido de suspensión por lo menos por la gravedad de la falta-  y no lo creo porque de hecho lo amonestó, lo que indicó que sí la vio pero que no se animó a sancionarla adecuadamente como correspondía. Todas estas situaciones que se vienen dando obedecen a algo extra cancha y es fundamentalmente atribuible a aquellos que están encargados de instruir y dirigir a los árbitros. El problema actual es que ya no hay instructores de gran jerarquía en el mundo, pero más aún, no hay directivos que apoyen a los árbitros a cumplir debidamente con sus obligaciones reglamentarias. Hoy el “disque” profesionalismo ha hecho que las presiones sobre los árbitros hayan aumentado y no precisamente para exigirles una mejor preparación física y técnica, sino para que “cuiden los partidos” ,”no abusen de las tarjetas”,  “que cuiden el espectáculo” “ que no incidan en los resultados de los partidos”,  y eso que los árbitros han dejado de marcar muchas faltas especialmente dentro del área por las presiones tan grandes que tienen y el temor de no volver a dirigir ningún partido por la pérdida económica que ello implica. Es lamentable la situación a la que se ha llegado. Los instructores y directores del arbitraje cuidan su trabajo -porque ahora ellos también ganan mucho dinero- y es por eso que sucede lo que estamos viendo en todos lados, no sólo en la Eurocopa. No se han dado cuenta los directivos del futbol que lo más sano y lo mejor es tener árbitros bien preparados profesionalmente, pero mejor aún, que tengan personalidad para marcar de acuerdo a lo que dictan las leyes del futbol,  desde el primer hasta el último minuto de cada partido no importando quiénes son los jugadores, quiénes son los equipos, en qué estadio están o en que minuto de juego van. No se pude tener “borregos”  fuera del campo y  “leones”  dentro del mismo. Hay demasiados intereses en juego y si no se corrige esta situación tan grave ya nadie dormirá tranquilo por el enojo de lo no marcado o por la duda, que es aún peor. Urge un verdadero y profundo cambio en las estructuras arbitrales del mundo incluyendo el uso de la tecnología como elemento de justicia y también de fiscalización, de lo contrario se corre un gravísimo riesgo de que la gente se aleje de este maravilloso espectáculo.

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