Edgardo Codesal

Análisis arbitral de la J4

Lunes 28 de Enero del 2013



La Jornada 4 resultó en mejores actuaciones que las anteriores, ya que en varios de los trabajos arbitrales las decisiones principales no influyeron en el resultado del juego ni fueron en detrimento de la integridad física de los jugadores.

Destaco lo hecho por César Ramos en el Cruz Azul-Puebla en donde le dio buena continuidad al juego y se encontró siempre cerca de las acciones. Con las tarjetas controló bien el juego para que no creciera en intensidad y que los jugadores sintieran su presencia, además de saberse protegidos frente a jugadas que podrían comprometer su salud deportiva.

El ejemplo fue la tarjeta que le mostró a Noriega, del Puebla, en el inicio del segundo tiempo por una acción temeraria sobre su adversario. Este tipo de tarjetas no sólo impactan a quien la recibe, sino a todos los demás jugadores, quienes sienten la presencia del árbitro y su autoridad en la aplicación de las reglas de juego.

En el penal sancionó muy bien al “Mostro” Álvarez, quien empuja a su compañero y éste a su vez derriba al cruzazulino, lo que representó claramente una acción imprudencial que se sanciona con tiro libre directo, y en el área que se defiende como un tiro penal. Muy buen trabajo, ojalá que la Comisión vea en él un árbitro confiable al que hay que darle más apoyo, no sólo con dos o tres partidos por año.

En Monarcas-Chivas Paul Delgadillo dirigió con buen acierto en las decisiones fundamentales del partido. No obstante, puede decirse que la tarjeta amarilla a Joao Rojas se quedó corta porque la jugada es de juego brusco-grave lo que debería sancionarse con tarjeta roja, misma que sí mostró a Kristian Omar Álvarez al 56’ y que también es discutible porque no se puede determinar con precisión si el jugador de Monarcas llegó al balón antes que Michel, sin embargo, esto ya fue cuestión de apreciación.

En su beneficio podemos decir que la complejidad de las acciones normales -debido a la velocidad del juego- fueron juzgadas correctamente desde su ángulo. En el gol del empate de Monarcas al minuto 90, Joao Rojas se encontraba en ligera posición adelantada pero esto se le atribuye a su asistente Víctor Hugo Romero, no a él.

Debo señalar así mismo que el peor trabajo de la semana correspondió a Jesús Fabricio Morales en el Querétaro-Tigres. No tuvo presencia ni personalidad para el control del partido, dejando incluso que jugadores como Hugo Ayala golpeara reiteradamente a sus rivales sin ser siquiera sancionado con una tarjeta preventiva.

Desde el minuto 6 permitió que el “Matute” García retuviera el balón por más de 6 segundos, (fuera del límite que permite la regla) y que despejara luego de 10. Más adelante, al minuto 15, amonestó  indebidamente a Landín por una supuesta simulación cuando hubo un contacto con la rodilla del adversario antes de caer al suelo. Por otra parte, dejó nuevamente sin tarjeta a Ayala en el 25’ cuando derribó a de Souza con la clara intención de frenar a su adversario.

Siguió el juego de lejos casi todo el partido y fue muy estricto al modificar la posición del balón en un tiro de esquina de Gallos. Más adelante volvió a dejar en la cancha a Ayala, quien tras una barrida por detrás y con fuerza excesiva lesionó a Cosme, quien deberá ser evaluado por una posible fractura de tobillo. Y ya ni hablar del juego brusco-grave de Torres Nilo al 75’, con una entrada en contra de Souza que no sancionó y que era claramente para tarjeta roja.

Insisto, cada semana el “juego libre” –que busca disminuir el número de faltas- es muy peligroso ya que compromete tremendamente la integridad física de los jugadores. Ojalá los clubes pongan un “hasta aquí” a esta situación que se torna cada día más peligrosa. Deseo en verdad que Wilberto Cosme no esté lesionado de gravedad.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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