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Jorge Witker.

A Europa, cueste lo que cueste

Martes 29 de Enero del 2013



A simple vista no parece un paso para adelante. Javier Aquino, uno de los futbolistas más talentosos de la generación que ganó el Oro en Londres 2012, ha decidido marcharse prematuramente de Cruz Azul para jugar con el Villarreal de la Segunda División de España.

Obviamente se hubiera deseado que el volante extremo de 22 años llegara a Europa a jugar a un equipo que habitara una Primera División, pero si no existió esa posibilidad, y fue el Villarreal el que mostró gran interés, siguió al futbolista y lo convenció de su proyecto, Aquino hace bien en animarse y afrontar un reto mayúsculo en su carrera.

He escuchado a muchos colegas criticar al futbolista mexicano que decide emigrar al futbol europeo a cualquier precio. Igual que a Aquino, a Guillermo Ochoa lo criticaron por cambiar al América por el modesto Ajaccio de Francia. Particularmente aplaudo que el futbolista mexicano tenga ganas de probar su capacidad en Europa y me parece que habría que valorarles mejor. Lo cómodo en ambos casos era quedarse en México siendo figuras en equipos importantes y ganando muy buen dinero, sin correr los riesgos ni someterse a las exigencias de un entorno diferente y muchas veces más complejo.

Es cierto que en algunos casos la realidad enseña que algunos de los futbolistas mexicanos que emigran no logran estar a la altura. Los ejemplos de Juárez y Barrera son claros, uno por falta de nivel y otro por escaso temperamento. Lo intentaron y no les fue bien, pero al menos no se quedaron con las ganas y pese al fracaso regresan al medio local fichados por equipos grandes como América y Cruz Azul y mejor pagados de lo que se fueron.

Más allá de los logros futbolísticos o de las dificultades que algunos de los futbolistas que emigran a Europa se topan para tener regularidad en Ligas importantes, es un hecho que la aventura implica aprendizaje, y el aprendizaje, crecimiento.

Algunos retornan hechos mejores futbolistas como “El Maza”, Torrado o Salcido, otros a pesar de jugar poco, regresan al menos con un mayor bagaje personal por haber vivido en un país diferente o haber aprendido un idioma distinto o conocido una nueva cultura.

Por ello siempre reconoceré al futbolista mexicano que valientemente tiene ganas de probarse en Ligas más demandantes y no se “acomoda” en el medio local, cerca de sus afectos y costumbres. 
Afortunadamente la mentalidad del jugador mexicano ha variado y ahora los objetivos son mayores.

Reyes, Herrera y Aquino proseguirán sus ascendentes carreras en Europa; esperemos muchos más sigan sus pasos. Lo peor que puede pasar es que algunos vuelvan pronto a la Liga MX y lo mejor es que triunfen y enseñen que el talento mexicano tiene hoy mayor calidad de exportación.
  


      
 


Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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