Ya chole con el Tiger

Me sigue sorprendiendo la obsesión que algunos temas provocan en la opinión pública, y sigo pensando que no siempre son relacionados con lo que la gente prefiere.

Me sigue sorprendiendo la obsesión que algunos temas provocan en la opinión pública, y sigo pensando que no siempre son relacionados con lo que la gente prefiere. Después de cuatro meses de darle vuelta al mismo tema, los estadounidenses siguen pendientes del escándalo que involucró al golfista más famoso del mundo. Apenas concedió sus primeras dos entrevistas el pasado fin de semana y en todos lados (espacios noticiosos) los encabezados periodísticos se refieren de nueva cuenta a la infidelidad que cometió Tiger Woods. Un tema privado, que aún cuando pudiera interesar a alguien, me parece continúa siendo exagerado en su cobertura y presencia mediática. Las noticias (en radio, televisión, impresos e internet) siguen intentando vender las “nuevas” de este caso. Nada más alejado de la realidad, cuando las versiones no han cambiado, ni los argumentos -en este tema extracancha- han sido esclarecidos o explicados (siendo más precisos, sigue sin haber noticias y en cambio se recurre a la barata treta para atraer audiencia). En una semana histórica en la que el tema polémico tiene que ver con los seguros de cobertura médica que afectan a millones de habitantes en la Unión Americana (por ejemplo) el trillado chisme de Tiger, comparte estrellato en los principales escaparates de información. Hablando de lo deportivo, me parece aún más triste que a 48 horas de arrancar la nueva temporada en la MLS, los seguidores futboleros sufran una arbitraria discriminación por no estar bien informados (el interés por el “soccer” existe en un país en el que 19 millones de jóvenes en las secundarias practican el deporte más famoso del mundo, pero terminan desilusionados al no encontrar cobertura en practicamente ninguna programación deportiva de idioma inglés). La MLS estuvo cerca de no iniciar en el tiempo acordado, debido a una posibilidad de huelga, ya que la Unión de jugadores (Sindicato) exigía mejorar algunas condiciones laborales (más que entendibles aunque quizá poco justificadas tomando en cuenta el negocio global que genera esta Liga en Estados Unidos a diferencia de cualquier otro deporte) en el nuevo contrato a celebrar por los próximos 5 años.   Reconociendo que los futbolistas están en su total derecho de exigir mejoras salariales, creo firmemente que el arreglo al que llegaron fue más que inteligente, ya que si de por sí el deporte más popular del mundo sufre cierto oscurantismo mediático en este país, un colapso de esta naturaleza a diez semanas de la Copa del Mundo, hubiera resultado un daño irreversible. Ojalá que se dejara ya de exagerar en temas morbosos relacionados con los deportistas (solo por ser famosos), y en cambio –particularmente en Estados Unidos-, se creciera también en términos de difusión sobre el desarrollo deportivo alcanzado por el futbol.

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