Reality show

En el futbol, México se ha estancado, como lo dijo hace varios meses Rafael Márquez. Esta Selección Mexicana no es mejor que la del 94 ni la del 98 ni del 2002 ni del 2006.

Hay dos razones por las que una persona no acepta su realidad: por ignorancia o por evasión. Yo creo que si alguien no encuentra lógica en la posición ocupada por nuestra Selección en el Mundial de Sudáfrica, es muy probable que se identifique con los del segundo grupo de irreales. En el futbol, México se ha estancado, como lo dijo hace varios meses Rafael Márquez -y que tanta indignación provocó-. Esta Selección Mexicana no es mejor que la del 94 ni la del 98 ni del 2002 ni del 2006-. Por supuesto que hoy no es mejor que Argentina, ni Holanda, ni Brasil o Alemania. Nisiquiera mejor que Portugal, Espana, Paraguay, Chile o Uruguay (por ejemplo). Por lo tanto, no debería haber tanto drama por quedar fuera de Sudáfrica 2010. Es un hecho, sobre el terreno de juego puede pasar cualquier cosa, pero ya deberíamos dejar de esperar que suceda lo inesperado. Aún cuando los mayores logros de nuestro balompié han estado relacionados con los “buenos momentos”, está claro que hoy no fue así y que deberíamos dejar de soñar con ese golpe de suerte (las dos finales en Copa América, el título en la Confederaciones 99, incluso el Campeonato Mundial Sub-17 y a nivel de clubes la Final del Cruz Azul en la Libertadores o la corona de la Sudamericana con el Pachuca). Hace 4 años (28 de junio del 2006) escribí mi columna en este espacio “Cuentas claras”, en la que después de la eliminación ante Argentina con el golazo de Maxi Rodríguez, destaqué lo mismo que ahora: “Debemos llegar al siguiente Mundial con blasones... no excusar los fracasos del proceso queriendo sacarnos la espina en una Copa del Mundo”.   Si en México queremos trascender, debemos hacerlo desde hoy, ganar torneos y no rezar para que el milagro aparezca por sí solo en Brasil 2014. Los éxitos se dan por causalidad, no por casualidad. Se debe luchar por ganar la primera Copa Libertadores a nivel de clubes (suerte a las Chivas en la Semifinal frente a la Universidad de Chile). Trabajar desde mañana para trascender en la Copa América de Argentina 2011 (luchar por el título). Volver a tener un torneo local de alto nivel (ya que los dos últimos fueron el superlativo de la mediocridad). Ganar para después acostumbrarnos al triunfo. Debemos ser justos y aceptar el nivel que tenemos. Entender nuestros defectos para solventarlos y hacer crecer nuestros aciertos. México posee un futbol que oscila entre los lugares 15 y 20 del planeta (desde hace 16 años). Esa es la realidad y hoy no merecemos otra cosa (como tampoco hubiera sido real haber quedado fuera del Mundial, como estuvimos otra vez cerca de hacerlo). No por creer que merecemos más tendremos mejores resultados. No somos los únicos. Hoy, por primera vez, en Estados Unidos, existe una fuerte consternación por el éxito no obtenido en la Copa del Mundo, ya que esperaban algo más que perder ante Ghana. Ellos también se cuestionan ¿qué hacer para dar el siguiente paso? Aún cuando el futbol ha sido el deporte de mayor crecimiento en el vecino país del norte en las últimas 2 décadas: En las secundarias juegan más futbol (soccer) que béisbol u otro deporte (19 millones de adolecentes a nivel nacional). Han desarrollado un semillero de jugadores profesionales que antes no tenían gracias a la MLS. Ellos, ya han hecho emigrar a decenas de futbolistas en los últimos años al Viejo Continente, pero ni así les alcanza para igualar el nivel de los grandes. Bob Bradley es quizá el mejor entrenador estadounidense formado por ellos mismos, y aún así podrían quitarlo del cargo. Sunil Gulati, el Presidente de la US Soccer Federation, está furioso. Los estadounidenses ahora piensan –como hace 4 años- en contratar a un técnico de afuera que llegue con otra idea y con experiencia ganadora (hace 4 años Jürgen Klinsmann los desairó porque no aceptaba el nivel colegial que muestra su liga profesional: “El nivel local es de “college” y ellos requieren uno de “Premier League”). Pareciera que no somos los únicos que buscamos lo mismo y que creemos “merecer” algo mejor. Y eso que no cuento a los países igual de futboleros que nosotros y que ni siquiera llegaron a la cita de Sudáfrica: Colombia, Ecuador, Costa Rica, Polonia, Irlanda, Suecia, Rusia, Hungría o Egipto entre otros muchos. La frase motivadora de “querer es poder” suena muy bonita aunque no signifique nunca el éxito garantizado por sí misma. Para ganar, hay que trabajar mucho, aplicar la experiencia y contar con buena suerte. Debemos ser realistas: A México le corresponden los Octavos de Final, y desde hoy, se debería trabajar de manera seria y profesional para exigir algo mejor. Para “cambiar” esa historia que parece pesarnos más que cualquier otro ámbito de nuestra vida cotidiana. PD. Y si Javier Aguirre no le tiene miedo al éxito, si quiere al México del sí se puede, me gustaría que se quedara 4 años más. Que no busque el crecimiento personal en el balompié europeo, que planifique un verdadero plan de aquí al 2014. Me gustaría que se “rajara” en la siguiente Copa América, que peleara el título en la Confederaciones, que discutiera con los dueños para modificar nuestra liga. Que motive a los nuevos y a los consolidados. Que crezca como entrenador nacional y no se quede en el agradecido bombero, porque sigo creyendo que es el que mejor trabaja en nuestro equipo nacional.

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