Nuestra marca registrada

Los pesimistas dirán que nuestro futbol no tiene salvación. Los optimistas que somos la tercera potencia del continente. Los realistas que tenemos el futbol que merecemos.

Los pesimistas dirán que nuestro futbol no tiene salvación. Los optimistas que somos la tercera potencia del continente. Los realistas que tenemos el futbol que merecemos. Y los oportunistas que ellos cuentan con la solución. Cuando el balompié azteca cambió su formato al de torneos cortos (1996), copiando a los sudamericanos, en un principio se notaron algunos puntos favorables (recuerdo que el medio en general destacaba la intensidad con la que se jugaban los partidos de la primera mitad del torneo, en comparación con la parsimonia que en ocasiones sucedía en los juegos de la Fecha 8 de campeonatos largos y que se veía reflejado en los niveles de interés y asistencia con el público). Como todo, siempre existirán pros y contras. No hay fórmulas del éxito que se apliquen parejo. Hace 6 décadas, en el Distrito Federal se aprobaron leyes por un decreto presidencial para proteger a los deportistas y artistas nacionales (después de la “boom” de españoles principalmente). Los espectáculos públicos como el futbol y la fiesta de los Toros limitaban la participación de foráneos para provocar mayor desarrollo entre los nuestros (los equipos de futbol sólo podían alinear a 3 extranjeros al mismo tiempo, mientras que los carteles en la Monumental Plaza México obligaban a una mayoría de mexicanos sobre el ruedo). Después, todos sabemos que con la modificación por los “naturalizados” esto cambió y aún en el DF podemos ver a más jugadores nacidos afuera ejerciendo su profesión en compromisos de la Primera División. Sin estar a favor o en contra de alguna de estas modificaciones, sólo trato de ejemplificar que las decisiones de esta naturaleza siempre deberán ser analizadas profundamente ya que las intenciones iniciales terminan por no cumplirse a la hora de la verdad. Hoy, cierto sector habla de los beneficios que traería a nuestro balompié “copiar” nuevamente los estilos de afuera e incluso comparan a la exitosaPremier League con la apenas joven MLS (aún en desarrollo) como dos modelos a seguir. Las características de otras ligas, podrán ser exitosas según la aplicación y estilo de cada entorno. Sería bueno recordar que la Liga estadounidense nació bajo el formato de la NFL. De hecho los directivos y dueños han sido muchos en común, empezando por el multimillonario Robert Kraft dueño de los Patriots y quien ha impulsado al presidente de la Federación Estadounidense Sunil Gulati desde su paso por el New England Revolution (haciendo además un muy buen trabajo y ahora cercanos a concretar la candidatura del Mundial Estadounidense para el 2022). La MLS desde su fundación separó el renglón deportivo del de negocio. Así como la NFL se divide en dos (NFL y NFL properties) la MLS hizo algo parecido (MLS en lo deportivo produciendo jugadores y SUM produciendo billetes). Lo curioso, es que hasta el momento (después de 15 temporadas) la MLS no ha generado el impacto económico que muchos esperaban (por muchas razones) y en cambio, la base de negocio de los equipos estadounidenses fue hasta este año 2010, la Selección Mexicana de futbol, por increíble que parezca. Particularmente en los últimos 10 años, el Tri y todo el monstruoso negocio que se genera en el vecino país del norte, ha servido de rebote para sustentar también el desarrollo futbolero con nuestro máximo rival del área. SUM, una empresa estructurada para sacar jugo económico, se ha basado en la afición y derrama económica de los millones de mexicanos que viven y trabajan (y gastan) en Estados Unidos. Lo interesante será ver cuál significaría la principal fuente de ingresos para nuestra liga, si esque quieren, pueden o concretan esta separación de bienes (entre lo deportivo y lo económico) y si es que esto se puede aplicar cuando los intereses están tan aferrados y amañados como sucede en nuestro país. ¿Ustedes creen que podríamos generar un negocio que beneficie a todos (equipos, futbolistas, entrenadores, etc)? ¿Cuál creen que debería ser nuestro camino a seguir, inventar copiar o aplicar? ¿Cuál deberá ser nuestra marca registrada si es que de verdad se intenta el bien común (y no sólo de algunos) en el futbol mexicano?

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