¿Son profetas en otra tierra?

Parece que las grandes figuras de nuestro futbol están predestinadas a quedarse en territorio azteca para convertirse mejor en leyendas de época.

Parece que las grandes figuras de nuestro futbol están predestinadas a quedarse en territorio azteca para convertirse mejor en leyendas de época. La exhibición de Humberto Suazo ha sido conmovedora. Pocos delanteros con la capacidad de ganar como la del delantero chileno. Pareciera estar en otro nivel, en  una liga superior a la nuestra, pero ojo, que quizá le vendría mejor quedarse a hacer huesos viejos aquí –y seguro al Monterrey también- antes de pensar en volver a buscar éxito afuera. Y es que encontrar a un refuerzo que se adapte, que brille y que emocione no se da todos los días, pero tampoco para el jugador es fácil gozar del ambiente, compañeros y condiciones propicias para provocar esa mágica que enamora. En el caso de los clubes pueden pasar años o décadas para dar con esos jugadores y del lado de los futbolistas quizá esas condiciones sólo se encuentran una vez en toda su carrera. Claro que el “Chupete” tiene condiciones de sobra para brillar en otro balompié y por supuesto que tendrá la sana ambición de emigrar de nuevo a Europa para “romperla” en alguna liga de España, Inglaterra o Alemania, pero creo que es momento para que nuestros clubes velen por sus intereses y traten de “amarrar” con argumentos y beneficios a los que pintan para ser estrellas de época. Si porque ni Suazo se pudo quedar en España (con el Zaragoza) ni Christian Benítez en Inglaterra con el Birmingham. Ambos por razones que pudieran discutirse (lo del Chupete por las desventajas que representan ir a un equipo chico y sin dinero, y lo del ecuatoriano por pretextos médicos y decisiones gerenciales que lo hicieron volver a Torreón) aunque al final su presente está en nuestro balompié y de manera muy atractiva. Está claro que no han sido los únicos casos de nuestras estrellas que afuera se estrellan. Vicente Sánchez fue a perder el tiempo a Alemania con el Shalke 04 cuando mejor jugaba en el Toluca (incluso la inactividad lo dejó fuera de la posibilidad de ir al Mundial con Uruguay). Aquivaldo Mosquera pasó sin pena ni gloria por el Sevilla, después de brillar intensamente con el Pachuca. Giancarlo Maldonado fue goleador en nuestro campeonato pero ir al Xerez sólo le hizo perder tiempo, ritmo y nivel. Paulo da Silva ha pasado sin éxito por la Liga Premier con el Sunderland debiendo quizá ahora volver a nuestro país con la posibilidad de jugar para el Cruz Azul, tras haber sido un símbolo choricero. Claro que cualquier futbolista (y sobre todo de élite) busca emigrar a un mejor escaparate y triunfar, pero por alguna extraña razón las figuras de nuestro campeonato no han podido explotar recientemente en el viejo continente. Le pasó antes a los 2 hombres más destacados de nuestra baraja ofensiva nacional en la década anterior. En su mejor momento tuvieron que volver a México (quizá injustamente porque las condiciones contractuales y las lesiones los obligaron): Cuauhtémoc Blanco y Paco Palencia eran lo mejor de nuestra liga entre el año 2000 y el 2002, pero todos sabemos que la artera agresión de Elcok le impidió a Blanco continuar con el Valladolid (además de la indiferencia del técnico Pepe More para su segunda temporada) y que el “Gatillero” debió dejar el Espanyol por que los catalanes no tenían el dinero que el Cruz Azul pedía para ejercer la opción de compra, a pesar de haber brillado como el jugador extracomunitario de mejores números en esa temporada. Y si seguimos con los nacionales, ni Carlos Hermosillo ni Jared Borgetti(los dos máximos goleadores mexicanos de nuestra liga) lo lograron tampoco, ni en Bélgica ni en Inglaterra, respectivamente. Yo destacaría quizá al argentino-italiano Mauro Camoranesi y al venezolano Juan Arango como los más estables en Europa, aunque tampoco fueron grandes figuras cuando jugaron para el Santos y Cruz Azul uno, y Monterrey, Pachuca y Puebla el otro. Sobra decir que Rafa Márquez y Hugo Sánchez han sido los únicos que pudieron irse con fama y volver con la gloria europea de superestrellas, seguidos -en otro escalafón aunque también muy decoroso- por Luis García quien destacó en el Atlético de Madrid principalmente y Luis Flores haciendo goles con el Sporting de Gijón y Valencia. Creo que es momento de que nuestras directivas “amarren” a sus figuras y las inviten a escribir historia. ¿O ustedes no creen que Miguel Marín, Carlos Reynoso, Héctor Miguel Zelada o Cabinho pudieron probar suerte en otro lado antes de hacerse ídolos de época este país? ¿No les parece que Alex Aguinaga, Pepe Cardozo (aunque antes estuvo en Suiza), Antonio Mohamed o Juan Reynoso quisieron experimentar también irse al otro lado del charco aunque decidieron consagrarse mejor aquí? Afortunadamente Muñante, Barbadillo, Batocletti, Cristante y Calero prefirieron quedarse en México. ¿No creen que a las directivas de nuestro balompié les reditúe más “aguantar” a las estrellas que pueden convertirse en leyendas en sus clubes en lugar de ganarse solo unos dólares con sus transferencias? ¿No creen que esos grandes jugadores puedan gozar más satisfacciones quedándose en nuestro país antes que pasar inadvertidos por otras ligas que quizá no les acomode nunca?

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