A fuego lento

Las ganas de ganar a veces nos aturden y desvían. El éxito no se consigue festejando un logro único, sino creciendo diariamente.

Las ganas de ganar a veces nos aturden y desvían. El éxito no se consigue festejando un logro único, sino creciendo diariamente.

La Selección Mexicana Sub-17 está respondiendo con carácter y calidad a la nueva cita con la historia. Consiguiendo la mejor racha de victorias en una Copa del Mundo e instalándose ya en la Semifinal. Lo que venga después nadie lo sabe ahora, aunque hasta aquí los chavos del “Potro” han cumplido.

En mi columna del pasado 22 de marzo destaqué la determinación que había notado en este grupo y en su Director Técnico. Raúl Gutiérrez ha actuado conforme a sus palabras y ha declarado lo que verdaderamente ha intentado. Hace casi 4 meses me atreví a pronosticar que jugadores como Espericueta y Fierro darían de qué hablar, y afortunadamente se está consiguiendo.

Claro que se busca el título del Mundial, la gloria completa, aunque con lo que han brillado hasta hoy ya se puede empezar a formar una carrera sin olvidar la cautela y determinación necesaria y entendiendo que esto apenas comienza.

Si uno o varios jovencitos mexicanos interesan a clubes europeos esto ya sucedió (no se esperarán necesariamente a ser campeones del mundo a nivel infantil), pero debemos recordar el largo y difícil camino que les espera y ahí es donde personal e institucionalmente habrá que apoyarlos.

Lo único que se sigue demostrando es que en México sí hay calidad para destacar en este deporte. Vuelvo a citar el ejemplo de Estados Unidos -ya que algunos piensan que el vecino del norte superó nuestro futbol-.   Ellos deberían destacar en estas instancias entendiendo que a esta edad (adolescentes) es cuando más interés le ponen.  Diecinueve millones de jóvenes de secundaria y preparatoria (high school y junior high school) practican soccer superando a los practicantes del béisbol (16 millones) en la Unión Americana.   Como ya lo he explicado antes, la desconexión para ellos viene después cuando convertirse en futbolistas profesionales no les da ni fama, ni dinero, ni porvenir por encima de cualquier otro deporte élite como basquetbol, béisbol o futbol americano, o desde luego el desarrollo de su carrera universitaria.

Insisto en que debemos centrarnos en objetivos alcanzables y continuar utilizando las herramientas de la mejor manera. El Mundial Sub-17 está entregando muy buenas cuentas para los mexicanos ya que se fortalece como foco de motivación a los millones de adolescentes practicantes que sueñen con formar parte de esas generaciones venideras.

Ojalá que la educación personal y la formación de valores deportivos construya mejores escenarios para este crecimiento.   Por lo pronto me gustaría felicitar a los que no dejan nunca de luchar por sus anhelos aunque por lo general las adversidades sean mayores a los festejos:

Felicidades a las futbolistas del Tricolor Femenil que aunque ya no sufren las groserías y discriminaciones de años anteriores siguen siendo vistas y medidas de forma diferente a los hombres. A Leo Cuellar, al que respeto por su compromiso (aunque alguien por ahí piense que no ha ganado nada yo lo veo como un gran triunfador). Felicidades a Guillermo Ochoa que a pesar de los imprevistos (de no jugar en ninguno de los dos Mundiales en los que formó parte del plantel) continuó aferrado a cumplir su sueño y ahora será el segundo guardameta mexicano en Europa. Y felicidades a Armando Navarrete, porque 10 años después de aparecer en el mapa local con buen augurio, por fin tendrá en sus manos la oportunidad de consolidar y demostrar, siendo que antes pudo ya haberse quedado en el intento.

Porque el éxito sabe mejor cuando se consigue con paciencia, a “fuego lento”.

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