La tercera es la vencida

La primera pudo sonar exagerada pero contaba con un punto de discusión, la segunda también sorprendió aunque no muchos la chillaron, pero la tercera (que por ahora es solo un rumor)...

La primera pudo sonar exagerada pero contaba con un punto de discusión, la segunda también sorprendió aunque no muchos la chillaron, pero la tercera (que por ahora es solo un rumor) sería la menos justificada de todas. La actual directiva del Santos suma ya 6 meses tomando las decisiones más controversiales en su gestión: En el pasado Clausura 2011 despidió al técnico Rubén Omar Romano (con el que el equipo llegó a dos finales por el título) tras la aparente agresión no verbal a la afición santista al terminar la derrota frente a los Gallos.  Trajo sorpresivamente a un joven entrenador argentino (Diego Cocca) que viviría su primera experiencia desde la banca en nuestro balompié y tras caer en sus primeros cuatro juegos del torneo regular justificó su contratación por el supuesto análisis exhaustivo de su calidad y trabajo para después despedirlo hace unos días por falta de resultados. Y ahora, merodea un entrenador estadounidense que sostiene pláticas con los mismos de pantalón largo. Creo que las malas decisiones de esta directiva empeoran como bola de nieve. Bob Bradley no ha admitido que pueda estar cerca de enrolarse como director técnico con los de la Comarca aunque asegura que su presencia en Torreón (que aparentemente será de 10 días) tiene como objetivo sostener charlas de proyectos y negocios. Bradley ha sido sin duda el entrenador más característico de la muy joven liga profesional en los Estados Unidos. Producto 100% MLS, discípulo de Bruce Arena, su experiencia se resume en 3 clubes durante 8 años como director técnico: Chicago Fire, Metro Stars y Chivas USA, antes de tomar a la Selección Nacional como interino y tras la negativa de Jurgen Klinsmann en Enero del 2007, continuó como máximo entrenador estadounidense. Justo o injusto, en Estados Unidos hoy Bob Bradley está devaluado y le atribuyen el estancamiento que sufrió su selección en los últimos 4 años (por lo mismo recurrieron con mayor fuerza a convencer a Jurgen Klinsman).   Entrenador muy disciplinado y trabajador pero carente de recursos y herramientas para ser considerado un entrenador de elite que pudiera aportar hoy al balompié azteca. Sus variantes tácticas son limitadas y el conocimiento de nuestra liga y sus características es nulo. Habría que explicarle por ejemplo, la necesidad de mantener una comunicación cercana con los jugadores en México (el día a día con los futbolistas estadounidenses es muy diferente), las formas, los reglamentos, el camino de observar jugadores y contratarlos que es muy distinto a lo que se realiza en el vecino país del norte, incluso hasta la existencia de las concentraciones cada semana antes de los juegos, entre otros muchos ejemplos. Sinceramente traer un entrenador de otro país puede ser un riesgo, pero cuando los blasones no lo avalan, a mi me suena más a otro experimento caprichoso e injustificado de los dirigentes, que se dejan llevar por el “me late” antes de seguir una lógica que aporte valores y beneficios.

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