Los incondicionales del futbol

La fidelidad es un valor moral cada vez más resquebrajado en el futbol. La presión por ganar sigue provocando constantes decisiones equivocadas e hirientes.

La fidelidad es un valor moral cada vez más resquebrajado en el futbol. La presión por ganar sigue provocando constantes decisiones equivocadas e hirientes.

Hace apenas 3 semanas, mi comentario estuvo dirigido al buen trabajo de las Chivas. La apuesta por fabricar futbolistas, desarrollarlos jóvenes y abrirles las puertas al primer equipo es tan sano como plausible.

Dentro del Círculo Virtuoso que vivía el Guadalajara destacaba la presencia de José Luis Real al frente del Rebaño, en lo deportivo. El “Güero” ha sido uno de los hombres más entregados al desarrollo del talento joven en nuestro país y como Director Técnico de Primera División había cumplido con esa inercia de calidad y respeto.

Una semana después, también destaqué la elección de Alfredo Tena como entrenador americanista emergente, en medio de una severa crisis. El “Capi” Furia no sólo le entró sino que además lo hizo con argumentos creíbles en esta peligrosa responsabilidad para buscar la recuperación del equipo de sus amores (capacidad, trabajo en Fuerzas Inferiores, amor a los colores y experiencia probada en el Máximo Circuito).   Los dos equipos más importantes de nuestro balompié están ansiosos por ganar un campeonato y eso les puede estar afectando más de la cuenta, aunque uno (Guadalajara) cuente con una estructura mejor planeada y trabajada que el otro (América) que solo se ha dedicado a gastar dinero y correr gente.   Ojo, ni el “Güero” Real ahuyentó a la gente del Omnilife, ni Reinoso o Tena vaciaron el Estadio Azteca, eso debe ser provocado por otros motivos que los dirigentes tendrían que detectar y conocer.

Hoy, en esta rueda de la fortuna vuelve a aparecer un personaje que yo siempre señalé como ideal para dirigir al Guadalajara, pero que llega –creo– en un momento lastimoso. Fernando Quirarte posee cualidades afines a estos colores desde su nacimiento y el carácter y preparación de sobra para sacarlos adelante, el problema será ver cuánto tiempo lo dejarán trabajar.

En México seguimos con el mismo mal genético: La intolerancia nos estanca, no nos permite evolucionar.   La existencia de planes y proyectos en nuestro país son contados, pero el respeto al trabajo y desarrollo sigue siendo casi nulo. Pareciera que nadie cree verdaderamente en el suyo y a medio camino siempre la lluvia de temores e inseguridades provocadas por la falta de convicción provocan cambiar algo.

¿Ahora cómo quedará el “Güero” Real regresando a Fuerzas Básicas (en donde es un maestro)? ¿Por qué entonces no lo respetaron desde el principio dejándolo en su lugar y “quemando” a otro con el timón del barco? ¿Ahora dirán que es un buen formador pero mal Director Técnico?

¿Ustedes creen que la fidelidad por las Chivas del “Güero” Real o del “Sheriff“ Quirarte alcanzará para poder servir como el Guadalajara requiere? ¿Ustedes creen que en el América se están aprovechando de la fidelidad de Alfredo Tena para ser sólo un pararrayos mientras piensan en otra salida? ¿O ustedes creen que los que manejan el futbol no se preocupan ya que saben de sobra que aunque dejen de asistir a algunos partidos al estadio los únicos incondicionales son los aficionados y nunca los abandonarán?

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