La doble moral

Ahora resulta que Villa es sucio y debió convencer al árbitro para no validar el gol.

Ahora resulta que Villa es sucio y debió convencer al árbitro para no validar el gol.

Aquí hay varios puntos de análisis y –aunque los puristas solo se aferren a la descalificación -  en ninguno veo una sanción “aposteriori” justificada para el delantero del Cruz Azul. Para empezar, si tanto se rehúsan a utilizar la tecnología (cámaras y repeticiones) para ayudar a las decisiones arbitrales, entonces deberían dejar de una vez por todas de enjuiciar el lunes por la noche con el control remoto en la mano (la mano de los honorables e infalibles miembros de la Comisión Disciplinaria). ¿Pues no que lo que sucede en la cancha se queda en la cancha? Hay una serie de contradicciones que deben cortarse de tajo si es que buscamos un verdadero juego limpio. Porque el Fair Play no es salir sin tarjetas, sino fortalecer la moral del deporte (y no dobletearla). La doble moral, solo trae consigo descontrol y caos. Así como defendí a Thierry Henry cuando todos lo acribillaron por la mano que le ayudó al pase de la calificación mundialista a Sudáfrica 2010, hoy el ataque generalizado al delantero argentino de la “Máquina” me resulta exagerado y la sanción inaceptable. Si hubo o no intención, si lo hizo “adrede” o no, eso no fue señalado en su momento. ¿Por qué entonces no anulan el gol, si tan tramposo fue el anotador? Obvio porque el alto mando de la FIFA lo prohíbe, entonces creo que deberían dejarlo como una anécdota, imponer una sanción al árbitro que no actuó bien y que sirva como experiencia para el que lo hizo (no recuerdo otro gol suyo con la mano, en los muchos que ha anotado en el futbol mexicano) y todos los que lo vieron. ¿O a poco ahora cuando un jugador se barra con “mala leche” y no sea sancionada una falta deberá detener el juego para ofrecer disculpas y llamar la atención del silbante? ¿O quizá un delantero en fuera de lugar estará obligado a decirle al asistente que levante su bandera? ¿Deberán los futbolistas de ahora actuar “self service”? ¿En dónde encuentran ustedes más “juego sucio”, en un gol que pega en la mano o en un grupo de jugadores que no quieren a su técnico y confabulan para “hacerle la camita” buscando que lo boten en 3 jornadas? ¿O será que los aficionados que salieron la noche del Sábado del Estadio Andrés Quintana Roo furiosos por la “trampa” de Emanuel Villa manejaron sus coches con menos de dos cervecitas?

Si todas las respuestas son afirmativas, entonces sí que critiquen a Villa y lo castiguen, pero que yo sepa el atacante argentino no le dio “mordida” al árbitro para contar como bueno el gol, sino que la infracción pasó inadvertida aunque después fue aceptada por el mismo infractor. La trampa nunca será aceptada, pero cuando lo estrictamente reglamentario fue rebasado creo que el análisis de conductas y el juicio a las acciones deberían tener un criterio más amplio basado en una moral sólida, única, no volátil y voluble.  

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