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oguzman

Aquí no hay miedo

Martes 29 de Enero del 2013



Aquino se la juega porque quiere triunfar y no sólo imaginar que sí puede.

En el futbol no hay tiempo que perder y este punzante extremo mexicano sabe que el único responsable directo de su futuro es él mismo.

Hábil, rápido, técnico y tenaz. No veo por qué no pueda demostrar esas características en la Segunda División española. Antes, ya lo hizo Andrés Guardado y fue quizás la temporada en que recibió más elogios en los años que lleva su experiencia ibérica.

Esas voces que se oponen a que el ex cruzazulino vaya a un equipo que no está hoy en el primer nivel, me demuestran por qué no son muchos los que consiguen los verdaderos retos. Si los involucrados hicieran caso, nunca darían un paso al frente.

Memo Ochoa es figura en Francia gracias a que se tapó las orejas cuando algunos lo cuestionaban sobre el riesgo de ir al Ajaccio en lugar de quedarse como “mandón” en el calientito Nido de las Águilas. Si ese fuera el caso, Javier Aguirre nunca hubiera debutado como entrenador en España. Se hubiera contratado “a todo dar” en México después del Mundial del 2002 en lugar de sacar agua del pozo con el Osasuna (un equipo chico al que consiguió mantener en la Primera y de paso meterlo a la Final de la Copa del Rey, y clasificarlo a la otrora Copa de la UEFA).

Gracias a eso, hoy el “Vasco” sigue siendo el único entrenador mexicano que pinta en el escaparate europeo.

EL QUE PIENSA CORTITO, CORTITO SE QUEDA


Claro que nada garantiza que Aquino lo logrará, pero si a los 22 años no tiene hambre de triunfo y el deseo inconsciente por sobresalir, no veo cuándo.

Yo me acuerdo muy bien, al terminar el Mundial de Francia ’98 lo que una de las grandes figuras del equipo mexicano me respondió en una entrevista a su regreso. Había sido la revelación del Tricolor por el desparpajo ofensivo, desborde exquisito y habilidad impactante en ese Mundial.

Jovencito, con gran futuro que por no “entrarle al toro por los cuernos”, se quedó siendo una figura local. Jesús “Cabrito” Arellano provocó el interés de algunos clubes en el Viejo Continente y particularmente del Chievo Verona –equipo chico de la Serie A en Italia-.

Cuando le pregunté emocionado por cuál de las ofertas se decantaría, se me cayeron los “cachetes” al escuchar su respuesta con voz en un muy bajo tono “tengo que ver con mi equipo, yo soy del Guadalajara y no me voy a ir si no es por algo mejor”.

¡Caray!, en esa época no había un solo jugador de los nuestros en Europa y el entonces gran prospecto le hacía “el feo” al chance de irse para demostrar su enorme calidad a una de las mejores Ligas. Lo demás ya lo sabemos, se convirtió en estandarte del Monterrey -a donde regresó dos años después- y en donde lo quieren mucho por su historia con los Rayados.

Con todo respeto, yo no soy aficionado del Monterrey y como mexicano me hubiera encantado verlo triunfar en el extranjero, brillar en el Chievo y pasar después a otro club escribiendo su propia historia (en lugar de él, vi destacar en Italia a jugadores hondureños como Julio César de León y David Suazo que aunque lo hicieron de maravilla, no le pedían nada técnicamente al “ Cabrito”).

¿Se imaginan a Cuauhtémoc Blanco o a Francisco Palencia emigrando a Europa a los 22 años? ¿Hasta dónde hubieran podido desarrollarse esos dos símbolos de nuestro balompié?

Cuauhtémoc, prestado por muy poco dinero, pasó dos difíciles temporadas en el Valladolid (una lesionado gracias a el trinitario Elcock) y aún así demostró su gran calidad gracias a una actitud ganadora (en su forma de jugar y en la de recuperación de tan terrible fractura en el ligamento).

Mientras que Palencia (igual de mal prestado) fue el extracomunitario más destacado de esa temporada con el Espanyol de Barcelona (números reales) ganándose el cariño y respeto de sus compañeros y aficionados. Claro, tanto el “Niño” como el “Temo” se fueron casi a los 28 años.

¿Ya no se acuerdan del Villarreal de Riquelme, Sorín  y Forlán? No fue hace tanto tiempo. De hecho la forma de juego de ese equipo le valió al ingeniero Pellegrini fichar como entrenador del Real Madrid. El Villarreal va a regresar a la Primera, y ahí estará un mexicano que de hacerlo como sus condiciones y deseo apuntan, podría cotizarse en lo más alto.

Estoy convencido en que no es necesario emigrar para ser mejor, pero cuando te enfrentas a las  adversidades sin estar en tu casa, creces necesariamente en todos los sentidos.

Felicidades y buena suerte a Javier Aquino. Estar a los 22 años en España (aunque sea Segunda División) resulta una motivación para cualquier futbolista. Deberá tener en cuenta que el camino es largo y ahora dependerá sólo de su trabajo, profesionalismo y carácter -sumados a una pizca de suerte que siempre hace falta-. Ojalá que aguante la carrera y no se regrese cuando las cosas no marchen bien.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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