Viviendo del video

Ahora casi todo se graba, se vuelve a ver y se analiza con una severidad sin escapatoria. La intransigencia está resultando la característica principal de una buena parte de nuestra sociedad.

Ahora casi todo se graba, se vuelve a ver y se analiza con una severidad sin escapatoria. La intransigencia está resultando la característica principal de una buena parte de nuestra sociedad, y el futbol no es la excepción. Existen más críticos que ejecutores (personajes activos del futbol).

¿Se imaginan que cada acto de nuestras vidas (voluntario o involuntario) se pudiera guardar en un disco? ¿Que cualquier persona tuviera derecho a revisarlo cuantas veces se le antoje buscando encontrar un error que nos deje mal parados ante los demás?

La modernidad nos rebasa y provoca que mentalmente nos estemos programando a una segunda toma, a la revisión constante de las cosas para después emitir un juicio (muchas veces desequilibrado). Un acto publico o privado captado por alguna cámara o grabadora es repetido hasta el cansancio para criticar a alguien (normalmente en una critica negativa y casi nunca positiva). Estamos dejando de pensar en vivo. De sentir y reaccionar "de primera intención".

Hablando de futbol, muchas veces se recurre más a las pifias que a los aciertos. En ocasiones las grandes jugadas o los golazos pasan casi inadvertidos en comparación al tiempo que reciben las polémicas y los ataques. Los problemas del arbitraje hoy, hacen pensar incluso al Presidente de la FIFA en la necesidad de una "modernización". Quizá la utilización del video que sirva para marcar mejor. Yo no estoy tan seguro de ello, de lo que si estoy cierto es que desde hace varios años (y particularmente en nuestro balompié) los ataques a los silbantes han sido desmedidos gracias a la revisión incansable de los videos en público. ¿Por qué entonces no entender nuestra naturaleza humana también en el deporte?

A los árbitros los tachamos de ineptos e incompetentes con la facilidad que da el apretar "play" al reproductor.

Nos hemos vuelto intransigentes, injustos, quizá pensando en que somos infalibles (y ahí caemos en nuestro más grande error).

El argumento barato que señalan algunos al catalogar como "normal" este ataque masivo a los personajes públicos por sus actos (sólo por que son públicos) me parece muy cómodo, sin pensar en que nosotros (los de carne y hueso, los 'normalitos') somos igual de vulnerables que ellos y sin embargo nos mostramos más severos con el prójimo antes que con nosotros mismos. Las diez mil repeticiones (y ediciones) de las declaraciones del "Vasco", en la entrevista en España buscando encontrar en dónde estuvo peor, son sólo una prueba de ello. Claro que la crítica nos hacen crecer y es tan necesaria como obligatoria. Por supuesto que los análisis son parte de la esencia misma del futbol, pero creo que nos está faltando pensar a veces, sólo por un momento, sin "repeticiones".

Entendamos que la vida sólo ocurre una vez y lo que pasa en la cancha se queda en la cancha. Luchemos nosotros por no cometer errores y en cambio preparémonos día a día para progresar en cada ámbito de nuestras vidas.

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