Sangre azteca

Hoy nos encontramos con un fenómeno que hace 30 años resultaba inimaginable y del que tendríamos que sacar ventaja. La migración de mexicanos ha provocado una amplitud aún mayor...

Hoy nos encontramos con un fenómeno que hace 30 años resultaba inimaginable y del que tendríamos que sacar ventaja. La migración de mexicanos ha provocado una amplitud aún mayor para encontrar talento deportivo. Recuerdo claramente cuando los hijos de Zague (José Alves, el “Lobo Solitario”) llegaron a probarse al América. El padre había sido una gran figura en los años sesenta consiguiendo el primer título en la era profesional de este equipo1965-1966 y uno de los mejores extranjeros de la historia “azulcrema” . José Carlos y Luis Roberto llamaban la atención porque se habían desarrollado futbolísticamente en Brasil aunque eran mexicanos por nacimiento. La historia ya la conocemos, José Carlos no se mantuvo y en cambio Luis Roberto se hizo leyenda aún con mayor fuerza que la del afamado padre (Zaguinho, es el máximo goleador en la historia del América y brilló intensamente con la Selección Mexicana en la década de los años noventa). Ese aparecía como el único caso extraño de un futbolista mexicano con mezcla de sangre y herencia, aunque hoy vemos todo lo contrario. Giovani y Jonathan dos Santos, además de Nery Castillo, decidieron representar a México en lugar de buscar una oportunidad para jugar por los países de sus padres (Brasil y Uruguay respectivamente) y en cambio hay otros que naciendo afuera también son legalmente “mexicanos por nacimiento” al ser hijos de padre o madre mexicana y que tomaron la decisión de jugar para sus equipos representativos: Paco Torres (Estados Unidos) o Carlo Costly (Honduras) por ejemplo. Hoy, llama la atención tanta mezcla, producto de los mexicanos que han emigrado en los últimos años y de los extranjeros que se han quedado y hecho familia dentro de nuestro territorio. Por ejemplo Antonio Pedroza, quien ahora podría eventualmente jugar para Inglaterra (país en el que nació) a pesar de apenas dar sus primeros pasos a nivel profesional con los Jaguares de Chiapas. Toño, ha cumplido cabalmente en la Copa Libertadores tras la ausencia de Jackson Martínez y sin duda que los rumores surgidos en tierras británicas para poder ser observado en la Sub-20 lo tendrán muy atento y emocionado. Desde luego que para que un futbolista pueda consolidarse depende de muchos factores, nadie podría asegurar hoy que Pedroza se convertirá en una figura inglesa, así como nadie imaginaba que Javier Hernández se convertiría en la gran estrella de la Liga Premier que hoy empieza a ser. En otros deportes ha pasado, particularmente en el Boxeo. Oscar de la Hoya representó a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y la mayor parte de su carrera profesional, aunque a últimas fechas y en su etapa como promotor aprovecha su herencia mexicana tan redituable cuando en el vecino país del norte hay 50 millones de habitantes de habla hispana. Y sin ir tan lejos, existen integrantes del actual equipo nacional de México que participarán en los Juegos panamericanos de Guadalajara 2011, nacidos en territorio estadounidense (Armando Piña, por ejemplo). Sin duda la mezcla de sangre, herencia y cultura que hoy el mundo vive puede parecer extraña aunque nadie le niega las ventajas que representa. Y en el deporte mexicano tendríamos que sacarle el mejor provecho a la baraja tan amplia que nunca antes nuestro país pudo imaginar.

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