|
La Final adelantada
Martes 7 de Junio del 2011
|
“Más vale ser historiador que profeta”, es
una de las tantas frases ciertas e inteligentes que nos dejó don
Fernando Marcos, aunque en esta ocasión me voy a atrever a pronosticar
lo que pueda sucedertanto en la Copa Oro como en el largo camino rumbo a
Brasil 2014.
El próximo Domingo, el SoldierField, será testigo
del enfrentamiento entre los 2 equipos protagonistas en la zona de la
Concacaf. México se enfrentará a Costa Rica buscando seguramente el
primer lugar del grupo A y comouna “probadita” de los “encontronazos”
venideros antes de la siguiente Copa del Mundo.
Ya sé que es
temprano, tanto la Copa como la nueva era de ambas selecciones apenas
comienzan, pero no tengo dudas en que la Tricolor costarricense será la
que le pelee al Tricolor Azteca la supremacía futbolera de esta zona
geográfica.
Estados Unidos ha llegado a su tope. Así como he
destacado muchas veces el avance que ha vivido en el futbol y el
desarrollo de jugadores en los últimos 15 años, también reitero lo que
antes he advertido: “Para completar el peso, les faltan muchos años”.
Hoy
este equipo de Bob Bradley es menos fuerte. Los de Bruce Arena en los
procesos al 2002 y 2006, y el cuadro de la eliminatoria anterior eran
superiores en frescura, potencia, ambición y confianza.
Así como
aquí he mencionado que ellos concretan partidos ante selecciones más
competitivas que nosotros, los resultados en esta “nueva era” son muy
guangos: En 8 juegos amistosos después del Mundial sólo han ganado uno
(1-0 ante Sudáfrica en Noviembre pasado) por 4 empates y 3 derrotas
(claro que los rivales han sido equipos de élite como Argentina, España,
Brasil y Paraguay, pero honestamente después de la justa mundialista
ninguna Selección ha presentado su mejor versión).
Bob Bradley
está nervioso porque los federativos ya no creen mucho en él, y de no
ganar la Copa Oro podría venir un cambio en el timón.
Hablando
solamente de los jugadores, hoy México sigue teniendo el mejor plantel
de la zona, seguido por los “europeos” de Estados Unidos, aunque Costa
Rica goce de una doble ventaja sobre el equipo de las Barras y las
Estrellas: Los Ticos los superan en técnica individual y ahora en
táctica desde la banca, en la persona de Ricardo Antonio Lavolpe.
En
Estados Unidos se han quedado estancados en la producción y
consolidación de directores técnicos de nivel competitivo. La MLS es un
excelente escaparate de fogueo para los jugadores jóvenes pero el nivel
de entrenadores es muy limitado y eso ya se está empezando a notar.
La
Volpe, plantea los partidos analizando fortalezas y debilidades
pensando siempre en su rival, virtud que no tienen los estadounidenses
ya que ellos difícilmente salen de un esquema específico basado en el
orden defensivo y la velocidad, sin variantes sobre la marcha (que es la
esencia y realidad del futbol).
México con el nivel individual de Juárez, Moreno, el “Maza”,
Salcido, la solidez y experiencia de Castro, Torrado, la calidad de
Sinha, Giovani, Guardado o el “Hobbit”, y la explosividad del
“Chicharito”, De Nigris”, Barrera y compañía superan por mucho a
cualquier plantel de esta zona. El “Chepo” es un entrenador serio,
estudioso y capaz, que sabe (aunque no lo reconozca frente a los
micrófonos) que esta Copa le debe pertenecer a México.
Costa
Rica por su parte con la movilidad de Celso Borges, Ureña, Bolaños,
Mora, Campbell, Saborío o Brian Ruíz, se presenta como una
encrucijada,fortalecida y aumentada por las creativas, puntuales y bien
trabajadas variantes de su director técnico.
Yo a Estados Unidos
no le veo equipo para competirle ni a México ni a Costa Rica, lástima
que el sistema de competencia de esta Copa Oro pueda poner frente a
frente a los “Aztecas” y los “Ticos” en una de las semifinales, en lo
que desde mi punto de vista sería a todas luces una final adelantada.
PD.
Hace seis días se nos adelantó un entrañable amigo al que quiero
recordar lleno de nostalgia. La voz más original de México, un genio de
la inventiva y la creatividad. Chiva recalcitrante y amante de las
tardes futboleras en las que meciendo su peculiar melena y derrochando
bonhomía nos gritaba eufórico “Centra, remata. . . y olé”, hasta pronto
querido Abel Membrillo.