Sabe por viejo y por Diablo

Esto se gana con goles aunque las virtudes que más agradezco en el futbol son el estilo y la identidad.

Esto se gana con goles aunque las virtudes que más agradezco en el futbol son el estilo y la identidad.

Regresa el Diablo al Toluca. El que metió más goles, el que aniquiló rivales, el que provocó locura por sus festejos descompuestos con la lengua de fuera. La estrella que todos esperábamos ver desde hace tiempo de vuelta en la bombonera mexiquense.

José Saturnino Cardozo, ha sido uno de los mejores futbolistas extranjeros que han llegado a nuestro país. Siempre fue figura. El máximo goleador del gran equipo de los últimos 15 años en nuestra liga. Un líder natural al que muchas veces vi dirigiendo a sus propios compañeros dentro del terreno de juego.

Pepe daba órdenes, organizaba, regañaba y festejaba. Encendía con reclamos y declaraciones, pero sobre todo con sus goles. Este paraguayo de época triunfó como delantero en México y hoy regresa al equipo de sus grandes éxitos, relevando en el banquillo al que lo aguantó y guió para poder después consolidarse como la súper estrella que la historia y los recuerdos dicen con certeza que es.

Se va el “Profe” Meza (aunque no creo que por mucho tiempo, porque siempre que se va regresa con nuevos bríos, cabeza fría y mucho más fuerza). Y llega el único que podía llenar ese espacio, ese vacío que a otros les pesó como si sufrieran en el verdadero averno.

Ahora Cardozo buscará triunfar desde la banca de la Bombonera (en la que nunca estuvo porque siempre jugaba). Y unifica criterios al ser la contratación soñada. Parecida en su momento a las de Carlos Reinoso en el América, Miguel Marín al Cruz Azul o Hugo Sánchez a los Pumas. Similar a la que muchos seguimos esperando (y me incluyo) cuando podamos ver a Tomás Boy al frente de los Tigres.

Cardozo llega a donde siempre lo han querido y en donde seguramente siempre lo seguirían aplaudiendo, pero cuidado, que ahora no depende sólo de él para festejar un gol. Ahora tiene que demostrar lo que aprendió en todo este tiempo, ese liderazgo bien entendido y esa pasión motivadora para que ahora a sus dirigidos les hierva la sangre al sacarle brillo a la camiseta roja escarlata.

Cuidado, que aunque antes ya demostró que no le temblaron las piernas en la cancha, sabe que esa afición es tan apasionada  como extraña, muchas veces por él mismo criticada.

Cardozo tiene con qué triunfar, apoyado por una directiva rica y bondadosa, pero con el enorme riesgo de manchar esa hasta ahora inmaculada imagen de ídolo, al arriesgarse a la necedad de los que se aferran al banquillo para seguir sumando títulos.

Nadie decide ser Director Técnico sin estar consciente del primer raspón, el que hiere y mancha. Pero este es un competidor natural, un ganador por inercia. Un hombre de casa. Ojalá Pepe Cardozo mantenga intacta esa gloria deportiva escrita en nuestro país, tan justa como bien ganada.

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