Agoniza la marcha mexicana...Hausleber olvidado

¿Cuándo perdimos a la marcha de primer nivel en México? “No lo sé de cierto, pero supongo” que uno de tantos factores fue cuando Jerzy Hausleber dejó de ser para sus discípulos el “Padre de la marcha"

¿Cuándo perdimos a la marcha de primer nivel en México...? “No lo sé de cierto, pero supongo” que uno de tantos factores fue cuando Jerzy Hausleber dejó de ser para sus discípulos el “Padre de la Caminata Nacional”.

La marcha mexicana no le perdonó a Hausleber envejecer. Que es diferente a “chochear”. La lucidez del profesor impresiona, pero esa coincidencia no la comparten la autoridad deportiva en el atletismo nacional y otras instituciones.

Hoy, Hausleber es un “fantasma” que deambula por las instalaciones de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte. A veces tiene que dar algunas conferencias apoyado por la Escuela Nacional de Entrenadores, pero sólo eso, tiene la misma marca que muchos adultos mayores…Úsese y Tírese.

El polaco naturalizado mexicano le dio a nuestro país la primera medalla en el atletismo olímpico con la plata de José Pedraza en los Juegos de México 1968, siguió con el oro de Daniel Bautista, Montreal 1976; oro de Ernesto Canto, Los Ángeles 1984 y plata de Carlos Mercenario, Barcelona 1992. Y aunque quien hizo a Raúl González fue Hausleber, lo cierto es que cuando Raúl ganó sus dos preseas en Los Ángeles, Jerzy había dejado de entrenarlo, luego del fracaso de Moscú 1980.

Quienes fueron alumnos de Hausleber empezaron a seguir su propio camino, gente como Pedro Aroche, Juan Hernández, Miguel Ángel Sánchez, Adrián Navarro, Juan Alvarado, José Oliveros, Víctor Sánchez, Raúl González, Rubén Arikado, Ignacio Zamudio, entre otros, se separaron del polaco.

Muchos de ellos con grillas internas insuperables. Imposible reconciliarlos y pensar en una Escuela Mexicana de Caminata como ha sido el sueño de los encargados del deporte nacional.

Hausleber fue uno de los innovadores del entrenamiento a gran altura. Los campamentos de marchistas mexicanos al Lago Titicaca en Bolivia, a una altura cercana a los 4,000m se hicieron rutinarios.

Sin adentrarnos a fondo, el secreto era que a gran altura y con menos oxigenación el cuerpo produce mucho más glóbulos rojos. Los atletas mexicanos llegaban a las competencias con mayor oxigenación que hacia una gran diferencia con los otros deportistas.

Más causas

Otro de los factores que van junto con pegado a nuestra crisis,  es el avance lógico de otros países. Hoy existen más naciones potencias en esta disciplina. En las décadas de sesenta, setenta y ochenta, en realidad había pocas en el concierto mundial de la marcha: el bloque socialista, en especial  la  Alemania Democrática y Unión Soviética, España que empezaba a despuntar, algún italiano como el eterno Mauricio Damilano, México que se unía a partir del 1968 y los británicos a principio de los sesenta.

La marcha fue por muchos años la bandera del deporte de México. La quedaba las grandes medallas olímpicas y mundiales. La que nos daba  el consuelo de echarle la culpa a los jueces “perversos” que nos descalificaban en los momentos claves de las competencias, en todo un “complot” para la gran potencia mexicana. Desde luego no reparábamos en las descalificaciones que sufrían los otros países.

La marcha es el único evento del atletismo que es de apreciación, es decir, que existen jueces que pueden sacar al andarín de la competencia. En las pruebas de velocidad (100m, 110m c/v, 200m, 400m, 400m c/v  y 800m) o fondo (1500m, 3000m, 3000m steeplechase, 5,000m, 10,000m y maratón) no existe polémica, quien llega primero gana, así de fácil.

Como olvidar esa mañana del 20 de noviembre de 1997, en Palacio Nacional, cuando Adrián Navarro recibía el Premio Nacional del Deporte como el mejor entrenador, había llevado un año antes a la medalla olímpica a Bernardo Segura.

En el discurso del entonces titular de CONADE, Ivar Sisniega, dijo que Adrián había logrado para México dos medallas olímpicas, un error de quien le preparó el escrito. Al preguntarle a Adrian de dicha equivocación, comentó que no era ningún yerro, pues también le dio a México la medalla de Carlos Mercenario en Barcelona 92, ya que él fue el juez que descalificó a la entrada del estadio de Montjuïc al que después sería el marchista más grande de todos los tiempos, el polaco Robert Korzanowsky. Al quedar fuera, Mercenario entró en segunda posición…De ese tamaño se manejaban las cosas.

Ante tanta polémica y protestas en las competencias, en la década de los noventa, el Comité Olímpico Internacional puso en la mesa excluirla del programa de Juegos Olímpicos, pero sólo la férrea defensa del entonces presidente de la Federación Internacional de Atletismo, el italiano Primo Nebiolo, evitó que esta iniciativa prospera, y no pudo tener mejor argumento: “Si la marcha sale de Juegos Olímpicos, salen todas las otras pruebas del Programa”...Ahora sí que el COI dio marcha atrás.

Comisiones de marcha en México

Las diversas administraciones de la Federación Mexicana de Atletismo han formado comisiones de marcha que van y vienen, por lo general quienes las presiden salen no de la mejor forma  como son los casos de Raúl González, Martín Bermúdez o Carlos Mercenario.

A finales de 2008, la CONADE anunció con bombo y platillo la llegada del español Jordi Llopart para trabajar con los entrenadores mexicanos. Llopart, quien en su tiempo fue un buen marchista, plata en Moscú 80, y mejor entrenador, oro de Daniel Plaza en Barcelona 92, no dudamos que haya venido con las mejores intenciones de trabajar en México, pero fue imposible penetrar la estructura y recelo de los entrenadores mexicanos.

Y aunque con todo lo anterior y desunida, la marcha mexicana conserva la esperanza. Un gran baluarte es el medallista mundial de Berlín, el mexiquense Éder Sánchez, quien podemos decir se cuece aparte. De igual forma, Horacio Nava en Chihuahua puede ofrecer algo interesante para nuestro país de cara a Londres 2012. Además, el trabajo como entrenador de Raúl González promete algo para el futuro. Sin olvidar a la campeona mundial juvenil en Italia 2009, Yanelli Caballero.

Los Juegos Panamericanos que antes era una competencia de trámite para los andarines mexicanos, tendrán ahora que pelear con ecuatorianos, colombianos, guatemaltecos y brasileños, que pueden arrebatarles algunas preseas…pero la marcha nacional tiene que ver más allá que unos Panamericanos, su tradición le obliga mirar hacia Londres 2012.

Twitter @carlos8a8a

Mail cochoa@mediotiempo.com

 

 

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