El recurso económico y los buenos contactos...soluciona muchas veces casos...

La solución para algunos deportistas mexicanos en sus casos de dopaje ha sido contar atrás de ellos con poder y dinero...

El dopaje en el deporte mexicano es muchas veces semejante a la impartición de justicia en nuestro país, es decir, si tienes dinero y contactos es muy factible de que todo llegue a un feliz resultado Toda una gama de deportistas han dado positivo en controles antidopaje de 1990 a la fecha, entre otros, Soraya Jiménez, Lidia Peña, Francisco Vázquez, pesas; Juan José Veloz, Daniela Villegas, natación; Perla Ramírez, Sincronizado; Nancy Contreras, Belem Guerreo y Adán Juárez, ciclismo; Mirna Ramírez, voleibol; José Gómez, remo; José Luis Arroyos, basquetbol; Javier Rosas, triatlón; Blanca López, Juan Vallín y Germán Sánchez, atletismo; Miguel Gallardo, tenis; Raymundo Martínez, Héctor Álvarez y Roberto Vizcarra, beisbol. Y por supuesto, los ya conocidos de los seleccionados mexicanos de futbol. Quizá el caso más sonado de dopaje en México por la figura de quien se trataba fue el de la campeona olímpica de Sydney 2000, la levantadora de pesas, Soraya Jiménez, quien dio positivo en el 2002 previo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de El Salvador. La sustancia era conocida como Welbutril que contiene Bupropion. El Comité Olímpico Mexicano tomó el caso y como lo dijera entonces la propia Soraya en conferencia de prensa, luego de que  Felipe Muñoz, Presidente del COM, leyera un comunicado de la Federación Internacional de Levantamiento de Pesas, en el cual Jiménez quedaba absuelta: "Estoy limpia, nunca actué con dolo; siempre he tenido la cabeza en alto, gracias a la intervención de don Mario, porque creyó en mí, y a la gente del COM, me eximen de todo castigo''. En otras palabras, sin la intervención del COM, es muy probable que Soraya se hubiera tenido que someter al castigo que le imponía su propia Federación que luego diera marcha atrás. Otro caso conocido fue el del mejor nadador mexicano de los últimos años, Juan José Veloz, quien en los Juegos Mundiales Universitarios de China en 2001, dio positivo por nandrolona. Aquí, quien movió cielo, mar y tierra, para que se llevara una investigación a fondo y se fuera hasta las últimas instancias de defensa, fue Nelson Vargas, entonces Director General de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte. Abogados iban y venían de Lausana, Suiza, sede de la Federación Internacional de Natación, al final, consiguen una reducción del castigo, que le permite a Veloz participar en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Existía mucha evidencia si bien no de la inocencia de Veloz, sí de procesos irregulares en el caso, pero se tenía que empujar de alguna manera para alcanzar el fallo favorable. El Tribunal de Arbitraje del Deporte aceptó la apelación del especialista en nado de mariposa y le redujo la sanción de cuatro años que le había impuesto a 18 meses. La nadadora Daniela Villegas no tuvo la misma suerte de tener atrás de ella todo un aparato de presión con recursos económicos y contactos influyentes. La mejor nadadora mexicana de entonces dio positivo de esteroides en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Maracaibo 1998. Y es que en esos Juegos de Maracaibo, Venezuela, dieron igualmente positivo de dopaje las ciclistas mexicanas Nancy Contreras y Belem Guerrero, así como Juan Juárez, los tres por pseudoefedrina. En este caso siempre existió un halo de misterio. Nunca se ejecutó un castigo para las ciclistas, cabe decir que el Presidente de la Federación Mexicana de Ciclismo, Guillermo Gutiérrez, era también el esposo de Nancy. Es importante delimitar la responsabilidad cuando un deportista es positivo de dopaje, qué tanto es culpable éste y qué tanto las autoridades deportivas, CONADE, COM o Federación. Precisamente, luego del escándalo de Maracaibo, se pedía la cabeza del médico en jefe del COM y de la Delegación Mexicana, el doctor Rafael Ornelas, con una presión tal que le vino un infarto del cual salió avante. Es un hecho que en México siempre se quiere exonerar al atleta de toda responsabilidad y lo más fácil es responsabilizar a las autoridades deportivas. La verdad sea dicha, México realiza los exámenes antidopaje previo a los eventos del ciclo olímpico, pero es imposible que después o en plenos Juegos estén detrás de los deportistas para que no consuman alguna sustancia dopante con o sin intensión. Otro de caso que ocupó los titulares en su momento fue de la nadadora de sincronizado, Perla Ramírez. Aquí, fue el Director de Deportes del Instituto Mexicano del Seguro Social, Héctor Chávez Urincho, quien echó la casa por la ventana en el proceso para que fuera exonerada, claro, eran tiempos que el IMSS era una referencia obligada de deporte en México. Otros que no tuvieron suerte de tener los contactos suficientes para salir jurídicamente correctos de sus dopajes fueron el marchista Germán Sánchez, el velocista Juan Vallín, ambos por nandrolona, así como la maratonista Blanca López. Uno de los primeros casos de dopaje en el deporte mexicano fue el remero José Antonio Gómez en los Juegos Panamericanos de La Habana en 1991, quien tomó un antigripal con pseudoefedrina, la suspensión fue mínima, tan sólo tres meses. Mientras que el pesista Francisco Vázquez fue el primero que dio positivo con esteroides, el castigo fue fulminante por parte de la Federación Internacional de Levantamiento de Pesa, suspendido de por vida. El inicio del ciclo olímpico rumbo a Londres no fue muy alentador para los deportistas mexicanos en este sentido. En los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez 2010 fueron cinco los casos de positivo: Nuria Diosdado, nado sincronizado; Cinthia Domínguez, pesas; Zudikey Rodríguez, atletismo; Ismael Hernández, pentatlón y Noé Alonso, basquetbol. La mayoría de las ocasiones los atletas niegan haber tomado alguna sustancia, sin embargo, en esta ocasión deportistas como la levantadora de pesas Cinthya Domínguez que se le detectó metabolitos de sibutramine y Nuria Diosdado,  clembuterol,  reconocieron haber ingerido por ignorancia la sustancia, inclusive el entrenador de Zudikey Rodríguez aceptó que consumió por error un complemento alimenticio. La iniciativa de la CONADE por tener un laboratorio antidopaje avalado por la WADA ( World Anti-Doping Agency) no detendrá los casos de dopaje en el deporte mexicano, en realidad, sólo la información y la educación al deportista pondrán fin a este flagelo del deporte mundial. @carlos8a8a cochoa@mediotiempo.com

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