El largo y sinuoso camino

No cabe duda que somos los reyes de la esperanza. Y no por otra cosa, sino porque es lo último que muere.

No cabe duda que somos los reyes de la esperanza. Y no por otra cosa, sino porque es lo último que muere. La gran mayoría de los asiduos a mediotiempo.com son aficionados al Futbol Soccer y seguramente, estén de acuerdo o no, están acostumbrados al perverso ciclo de la Copa del Mundo y a la cima y sima de sus emociones. Terminada la participación de la Selección Nacional, que por lo regular es mediocre, se inicia un nuevo proceso de recuperación emocional que basa su crecimiento en la esperanza y así, cuando falta un año para la gran fiesta del masivo deporte, arranca la maquinaría que utilizará esa esperanza para acaparar espacios y rellenar abultados bolsillos. De esta manera y hasta alcanzar el normalmente anticlimático resultado, se van generando toda clase de expectativas que en su mayoría se convertirán en humo. Lo menos que me van a llamar es hereje en este espacio tan futbolísticamente sagrado, pero todo este rollero preámbulo esta escrito únicamente para hacer un parangón con lo que me parece está sucediendo con Sergio Pérez y su llegada a la Fórmula Uno. Efectivamente, quienes pensábamos que esto sería como una bola de nieve tuvimos la razón; vaya, este espacio es un claro ejemplo del fenómeno. Que bueno, además de permitirme escribir libremente del deporte de mis amores, me da la oportunidad de encender nuevas velas, que alumbradas por este pabilo, se podrían convertir en grandes aficionados. Desde que se anunció la llegada de Sergio a la Máxima Categoría inició un proceso generador de ilusiones que son reflejo de un inmenso vacío que vivimos como sociedad. Todo es desilusión y ni caso tiene entrar en detalles. Necesitamos muchas cosas y entre estas, ídolos y héroes. México había vivido un largo ayuno sin representante en la cima del Deporte Motor y aunque no es una cosa con la que no podamos vivir, tampoco lo podíamos hacer de recuerdos; a sabiendas de la clase de talento individual que suele producir nuestra generosa raza, arropamos de inmediato ese nuevo y fresco brote de esperanza. Se han corrido dos Grandes Premios con la presencia del piloto mexicano y aunque quizá no es como se hubiese esperado, el saldo es positivo; sin embargo, las expectativas generadas por quienes quieren convertir esto en casi un acto de patriótica entrega, está provocando un tempranera e indeseable vorágine de sentimientos encontrados. Pongamos las cosas en perspectiva y pensemos que si esto fuese futbol, el marcador sería F1 (2), Checo Pérez (0). Pero faltan muchos partidos. Para nuestra nueva estrella, esto es como empezar desde cero; como cuando un estudiante que ha cursado desde la Primaria hasta la Universidad sale al mundo del trabajo; al ámbito profesional, a la prueba de fuego. A la realidad de la vida. Toda esa preparación que tuvo Checo en las categorías de promoción y hasta sus dos años en la antesala de la Gran Carpa que es la GP2, no es más que eso. La Fórmula Uno es otro animal, uno que te come vivo al primer descuido y Sergio está viviendo la experiencia. Ni pensemos que será Campeón Mundial, ni lo crucifiquemos porque no lo sea. Esta es su máxima prueba y seguramente la superará. Tanto en Australia como en Malasia, el piloto mexicano fue convidado de piedra en banquete ajeno. Fue, infortunadamente, victima de la circunstancia. En apenas unos días Checo enfrenta otra fuerte y difícil experiencia y habría que esperar que su equipo, Sauber, aproveche el momentum que le acompaña. Lejos de sus bases, algunos equipos están sufriendo con autos que no podrán ser modificados hasta no regresar a estas; o sea, previo a la primera fecha en territorio europeo. Sauber tiene un auto competitivo que puede dar a sus pilotos la oportunidad de sumar puntos, esos que ya no será tan sencillo conseguir más adelante. Esperemos que así sea, nuestro piloto está listo y lo ha demostrado; demostremos que también estamos listos para digerir objetivamente la experiencia. Este, que no les quepa la menor duda: Es un Largo y Sinuoso Camino. Twitter: @marcotolama

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