Los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 (Milán-Cortina) son la 25ª edición de esta cita deportiva global, celebrándose del 6 al 22 de febrero de 2026 en Italia, con eventos repartidos entre Milán, Cortina d’Ampezzo y varios municipios de los Alpes italianos.
Como todo evento deportivo de esta magnitud, tiene costos que pueden ser o bajos o altos, de acuerdo a la perspectiva. El presupuesto total de los Juegos es de unos $ 5,200 millones de euros distribuido en dos grandes bloques:
- $ 3,500 millones de euros destinados a infraestructuras, transporte y obras carreteras, ferrocarriles, estadios, etc.)
- $ 1,700 millones de euros para organizar y realizar el evento.
Este presupuesto es mucho menor que el de otras ediciones megapolíticas como Sochi 2014 (cuyo costo superó los $ 34,000 millones de euros), pero sigue siendo una inversión enorme para el país anfitrión.
Como comparación, los Juegos de Beijing 2022 costaron alrededor de $ 4 mil millones solo en presupuesto operativo, sin contar infraestructura extra.
De esta forma, Milán-Cortina es más modesto pero aún representativo de los costos típicos de megaeventos deportivos. Claro, la forma de recobrar dinero y generar negocio son varias, y en esa columna las hemos explorado; y una de ellas son “Los Derechos de Televisión”, que gracias a ellos, todo mundo podemos ver lo juegos en cualquier parte del mundo.
La venta de derechos de televisión es una de las principales fuentes de ingresos del Comité Olímpico Internacional (COI). En mercados clave:
- Estados Unidos: NBCUniversal extendió su contrato con el COI hasta 2036 por $ 3 mil millones, lo que cubre múltiples ediciones de Juegos, incluyendo los Invierno 2026.
- México y América Latina: Claro Sports posee los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos hasta 2032, lo que incluye la cobertura de esta edición en sus plataformas y streaming.
Estas licencias aseguran que los Juegos lleguen a millones de personas en múltiples plataformas digitales y tradicionales. La cobertura televisiva en EE. UU. ofrecerá más horas que nunca, con más de 3,200 horas de programación en NBC y Peacock (streaming).
Los organizadores esperan una audiencia televisiva global de alrededor de 3 mil millones de personas durante todo el evento en todo el mundo.
La ceremonia de apertura de Milán-Cortina registró unos 21.4 millones de televidentes solo en EE. UU. en plataformas NBC y Peacock, un aumento notable respecto a ediciones previas.
En muchos países, los eventos olímpicos siguen siendo uno de los momentos televisivos más vistos del año por millones de hogares, aunque los de verano superan a las justas invernales.
Al momento, se proyecta que los Juegos tendrán alrededor de 2 millones de visitantes presenciales, incluyendo turistas internacionales.
Además, se han vendido cientos de miles de entradas con anticipación, con algunos eventos como el hockey sobre hielo agotados o muy cerca de ello. Mucho tiene que ver las ciudades sedes. Este flujo de visitantes tiene un impacto directo en hoteles, transporte y consumo local.
Un estudio italiano estimó que los Juegos podrían generar hasta $ 5,300 millones de euros en impactos directos e indirectos en la economía local y nacional.
¿Qué representan los gastos para el deporte mundial?
El COI redistribuye una parte importante de sus ingresos (de derechos, patrocinio, licencias) a las federaciones deportivas internacionales y comités olímpicos nacionales para apoyar desarrollo de atletas y programas.
Aunque las cifras específicas para 2026 aún se publican parcialmente, esta redistribución es fundamental para que deportes menos populares puedan sostenerse y crecer.
Los altos costos de organizar Juegos y competir internacionalmente presionan especialmente a países pequeños, que deben equilibrar presupuestos entre infraestructura, entrenamiento, viajes y apoyo a atletas.
Una de las cosas a favor de estos juegos, como lo mencionamos en la parte de ingresos por sede, justo es eso, una de los lugares más emblemáticos de la moda, por lo que, la “moda olímpica” no va solo de deportes, sino también de imagen, cultura y economía:
- Ceremonias espectaculares: incorporan grandes producciones artísticas (como performances de Mariah Carey y Andrea Bocelli) que se convierten en fenómenos culturales; además el himno interpretado por Laura Pausini.
- Marketing y patrocinadores globales: marcas de lujo, tecnología, deporte y consumo masivo pagan enormes sumas para ser patrocinadores oficiales, lo que impulsa el valor de marca de los Juegos y del COI.
- Tecnología y streaming: plataformas como Peacock, ViX, Claro Sports y otros fomentan nuevas formas de consumir eventos en vivo y bajo demanda, cambiando el modelo tradicional de televisión.
Los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 en Milán-Cortina representan:
- Un gigantesco proyecto logístico y económico, con más de $ 5 mil millones de euros en inversión.
- Una enorme plataforma de difusión global, con derechos de TV que se venden por miles de millones y audiencias estimadas en miles de millones de personas.
- Un motor de turismo y actividad económica, con millones de visitantes y cientos de miles de entradas vendidas, cuando las sedes son más atractivas.
- Un punto de apoyo para deportes y federaciones internacionales, gracias a los ingresos por derechos y patrocinios que financian programas en todo el mundo.
Los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 confirman que el olimpismo moderno es mucho más que deporte: es una ecuación compleja donde conviven inversión pública, negocio privado, proyección internacional y legado económico.
Con un presupuesto cercano a los $ 5,200 millones de euros, Italia apostó por un modelo más contenido que ediciones anteriores, apoyándose en sedes existentes (como Paris 2024), y en una narrativa clara de sostenibilidad, sin dejar de asumir que se trata de una inversión de alto impacto y riesgo.
La viabilidad financiera de los Juegos descansa, en gran medida, en su capacidad de atraer audiencias masivas y capitalizar los derechos de televisión, el patrocinio global y el turismo. Con una audiencia estimada de alrededor de 3 mil millones de personas y millones de visitantes presenciales, Milán-Cortina reafirma que los Juegos Olímpicos siguen siendo uno de los productos mediáticos más poderosos del planeta, incluso en su versión invernal, tradicionalmente por debajo de los Juegos de Verano en términos de alcance.
Al mismo tiempo, estos Juegos evidencian el delicado equilibrio del sistema olímpico: mientras los ingresos generados permiten financiar federaciones internacionales y programas de desarrollo deportivo en todo el mundo, los costos de organización y participación siguen representando una presión significativa, especialmente para países y deportes con menos recursos. El modelo funciona, pero exige una administración cada vez más eficiente y estratégica.
Finalmente, el factor diferencial de Milán-Cortina 2026 es su identidad. La combinación de deporte, moda, cultura, tecnología y entretenimiento convierte a estos Juegos en una plataforma de posicionamiento global única. Italia no solo organiza competencias; vende una imagen, una experiencia y una marca país. En ese contexto, los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 no deben evaluarse únicamente por su costo, sino por su capacidad de generar valor económico, cultural y simbólico a largo plazo, tanto para el país anfitrión como para el ecosistema deportivo internacional…Soy Javier Balseca y esto fue: Los dineros del deporte.
Javier Balseca. Lic Marketing con especialidad en Sports Mkt e industria del entretenimiento. Catedrático de sports Mkt Anáhuac y Tec de Monterrey; representante comercial de equipos profesionales de Liga MX, LMB, LMP y columnista en medios y conferencista.
