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José Celorio
JC Gaming José Celorio

La partida de los genios Iida y Sato

Ciudad de México

En la historia de los videojuegos hay nombres que brillan en la portada y otros que sostienen el edificio desde dentro. Hideki Sato y Shutaro Iida pertenecen a este segundo grupo. Creadores de bajo perfil mediático, pero de impacto profundo, cuyas decisiones técnicas y creativas definieron generaciones completas de jugadores.

Hideki Sato ingresó a SEGA en 1971, cuando la empresa aún construía su identidad en los salones arcade. Ingeniero de formación, pronto se convirtió en el arquitecto del hardware que llevaría la experiencia de las recreativas al hogar. Bajo su liderazgo técnico nacieron sistemas como SG‑1000, Master System, Sega Genesis (también llamada Mega Drive), Sega Saturn y finalmente, Dreamcast.

Sato no sólo diseñaba máquinas, entendía la cultura que las rodeaba. En los años noventa, su trabajo permitió que SEGA se posicionara como la alternativa “rebelde” frente a Nintendo, apostando por potencia, estética urbana y una identidad propia que todavía hoy genera nostalgia.

Tras el fracaso comercial de Dreamcast, Sato asumió la presidencia de SEGA entre 2001 y 2003, supervisando una transición histórica: abandonar el hardware para convertirse en desarrolladora de software. Fue una decisión dolorosa, pero estratégica, que redefinió el futuro de la compañía y de la industria misma. Su legado no está en un solo juego, sino en las plataformas que hicieron posibles cientos de ellos.

En otra escala, pero con una influencia igual de profunda, se encuentra Shutaro Iida. Ingresó a Konami en 1996 y se convirtió en una pieza esencial del llamado “período dorado” de Castlevania. Aunque rara vez estuvo bajo los reflectores, fue el arquitecto mecánico detrás de títulos como Castlevania: Aria of Sorrow, Dawn of Sorrow, Portrait of Ruin y Order of Ecclesia, refinando el equilibrio entre exploración, combate y progresión que definiría el subgénero conocido como metroidvania.

Su talento no se limitó a los castillos góticos. Iida también fue programador líder en Metal Gear Solid V: Ground Zeroes y The Phantom Pain, contribuyendo a sistemas de IA y jugabilidad que marcaron estándares. Tras dejar Konami, se unió a Koji Igarashi en ArtPlay, donde asumió el rol de director de Bloodstained: Ritual of the Night (2019), una obra que no sólo homenajeó a Castlevania, sino que demostró que su diseño seguía vigente en la actualidad.

Ambos creadores compartieron algo más que nacionalidad. Trabajaron desde la estructura, no desde el ego. Sato construyó los cimientos físicos del videojuego doméstico; mientras que Iida afinó algunas de las producciones de culto más importantes de las últimas décadas. Sin ellos, muchas de las experiencias que hoy consideramos clásicas simplemente no existirían.

La muerte de Hideki Sato a los 77 años y la de Shutaro Iida a los 52, ambas en este mes, marcaron el adiós a una generación de creadores que entendía los videojuegos como ingeniería, artesanía y compromiso a largo plazo. Sus nombres quizá no aparezcan siempre en letras grandes, pero cada vez que una consola se enciende o un salto se siente “perfecto”, su legado vuelve a jugar con nosotros.

X | Instagram | Twitch: @iamjosecelorio

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