La oportunidad de ver a una Selección Mexicana llena de juventud y vitalidad se presenta como un elemento de frescura en una etapa que ha rayado en lo aceptable pero sin alcanzar niveles de excelencia. El hecho de que Hugo Sánchez convocara a un alto porcentaje de quienes participaron en la Copa Mundial Sub-20, Juegos Panamericanos, y a algunos otros que rondan ese nivel de edad, nos habla de la importancia que el estratega nacional le da a los Juegos Olímpicos Beijing 2008, donde las condiciones parecen estar dadas para alcanzar una medalla olímpica.
El reto en sí mismo implica un alto riesgo. Por el proceso de desarrollo que experimentó una buena cantidad de los hombres llamados a estar en la máxima justa deportiva del orbe, al timonel del equipo verde se le estará revisando con lupa e irremediablemente se harán comparaciones respecto a lo que los mismos jugadores realizaban al mando de Jesús Ramírez, quien, a mi juicio, debió ser el encargado de comandar al conjunto Sub23.
Las diferencias comienzan desde el planteamiento mismo. Hugo ya anunció que se olvidara del sistema utilizado por el director técnico de las selecciones menores y que se mantendrá fiel al 4-4-2. Al aprovechar estos partidos amistosos para prepararse rumbo a las eliminatorias olímpicas, el técnico de la oncena azteca reconoce que se requiere de una asimilación de ideas para no verse obligado a improvisar sobre la marcha y a transformar el entendimiento futbolístico de sus jugadores de un día para otro.
Al evaluar las condiciones de los llamados, y tomando en cuenta que faltan otros igual de importantes, salta a la vista que se cuenta con un material humano atípico para nuestro balompié. Partiendo de la base heredada por la Selección Sub-17 que fue Campeona del Mundo en Perú 2005, estamos ante una generación muy diferente a las anteriores, una camada que promete y que además se ha encargado de superar viejos paradigmas y enfermedades de un futbol golpeado con frecuencia por la falta de confianza en sí mismo.
Sin embargo, no debemos olvidar que entre más altas son las expectativas, más difícil puede ser la caída. El ex técnico de los Rayos del Necaxa está frente a un arma de dos filos; supongo que lo entiende. Tal como lo veo, los Juegos Olímpicos podrían darle el boleto definitivo a la Copa del Mundo Sudáfrica 2010; en caso de fracasar; la presión estallaría y se pondría en riesgo su continuidad, pese a las promesas hechas por los altos mandos de nuestro balompié.
El partido contra Colombia debe ser visto como una ocasión muy agradable para disfrutar de nuestros nuevos valores. No hay que exigir mucho en la primera aparición de la gran mayoría en la Selección Mayor pero sí que se mantenga el dinamismo y la entrega que siempre han demostrado estos jóvenes. Respecto a los refuerzos mayores de veintitrés años, me parece que es muy pronto para discutirlo; no obstante, confieso que ver a Omar Bravo como uno de ellos me incomoda, no considero que sea el hombre ideal para ocupar una de esas plazas.
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