Futbol
Editorial Mediotiempo
Columna de Mauricio Cabrera Editorial Mediotiempo

Profesionalismo a medias

Mucho se habla de la necesidad de profesionalizar a los directivos del futbol mexicano y de mejorar la calidad de los árbitros, pero se nos ha olvidado analizar si los jugadores cumplen cabalmente con esta condición. Ser un profesional no se limita a recibir dinero a cambio de tus servicios. Por el contrario, ejercer una profesión te compromete con la institución a la que representas, te obliga a obedecer un reglamento, tanto interno como externo, a tomar decisiones inteligentes que garanticen el funcionamiento eficiente de dicha empresa, y a respetar las órdenes de tus superiores. Si tomamos en cuenta los elementos anteriores nos percatamos de que una buena parte de los futbolistas en México no reúnen los requisitos y actitudes propias de un profesional de este deporte. A continuación se presentan dos ejemplos claros y contundentes de lo explicado anteriormente:

a) Los jugadores del América: buscar culpables en la derrota frente al Toluca no debe resultar complicado. Elementos experimentados y con años de trayectoria en la primera división del balompié nacional  se encargaron de cometer estupideces durante la totalidad del encuentro. La torpeza de sus acciones en el terreno de juego no hizo más que matar cualquier posibilidad de resistencia ante uno de los equipos más peligrosos del máximo circuito y, de paso, ponen en riesgo el pase a la siguiente ronda. El futbol no se juega sólo con las piernas, requiere de inteligencia, la cual, por lo menos en el partido de ayer, no apareció en ningún momento. Franky Oviedo, Jesús Mendoza, Hugo Castillo y hasta Cuauhtémoc Blanco atentaron gravemente contra los intereses de la entidad para la que laboran. Con golpes que denotaban impotencia, con faltas infantiles y con protestas propias de un amateur, pusieron al borde del precipicio el trabajo y esfuerzo realizado por sus compañeros e incluso el de ellos mismos. Dentro de un marco de profesionalismo, estos jugadores deberían recibir una fuerte sanción, aunque ya es por todos conocido que el profesionalismo en este deporte sólo existe a la hora de obtener ingresos económicos para sus arcas.

b) Ramón Ramírez y Francisco Palencia: hace algunos días, estas "figuras" del Guadalajara expresaron públicamente su rechazo a los cambios ordenados por el técnico holandés Hans Westerhoff y se atrevieron a mencionar que el sistema de juego propuesto por el estratega era poco factible, ya que requería de un esfuerzo físico muy importante. Por menos de esto, Rafael Márquez fue enviado temporalmente a la tribuna y exhibido por Frank Rijkaard como un defensor lento y que muy difícilmente participaría en los cotejos del Barça como local.  A estos jugadores no queda más que exigirles que rindan en el rectángulo verde y que dejen de sentirse autoridades en terrenos que no les corresponden.

El fútbol mexicano no debe seguir siendo una fábrica de supuestos ídolos que se sienten con el derecho de hacer lo que les place, de criticar a todo lo que se les pone enfrente y de ser profesionales sólo cuando les conviene.

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