El equipo americano del capitán Zach Johnson realizó un viaje relámpago a Roma, al campo de Marco Simone Golf & Country Club que será la espectacular sede a fines de este mes de la Ryder Cup, para mí, el mejor evento de todo el golf.
La Ryder Cup es un torneo bienal entre los mejores golfistas de Estados Unidos contra los mejores de Europa. La primera ocasión en que se jugó este evento fue en 1927 y aunque los primeros años el dominio americano fue total, en las últimos ocasiones el equipo europeo ha sacado la casta y los papeles se han emparejado.
El nombre de la Ryder Cup proviene de un comerciante llamado Samuel Ryder, que en la segunda edición de la Copa se encontraba entre el público y al ver la gran competencia que había entre los equipos se le ocurrió la idea de cómo hacerlo más grande y de ahí la idea del nombre.
Ryder empezó a jugar al golf después de los 50 años por problemas de salud y nunca imaginó que su nombre llegaría a representar tanto para ambos continentes.
Obviamente los match y las historias son interminables, destacando por mucho la de 1969 cuando un novato llamado Jack Nicklaus le concedió un putt en el último hoyo de poco más de un metro y medio al experimentado inglés Tony Jacklin, y con eso empataban su partido y el torneo, pero Estados Unidos retuvo la Copa ya que era el equipo defensor.
La rivalidad entre Severiano Ballesteros, quien siempre fue el estandarte de los europeos y Paul Azinger, que en 1989 tuvieron problemas y en 1991 repitieron un intercambio de palabras en Kiawah Island, cuando Seve acusó a los americanos de haber cambiado la compresión de su pelota durante el juego. Al final el partido lo ganaron Seve y Olazabal en uno de los partidos más peleados de la historia.
Y como olvidar la victoria de los americanos en Brookline en 1999 cuando el capitán Ben Crenshaw en su conferencia de prensa previa al domingo dijo que presentía cosas buenas para su equipo, que se encontraba abajo en el marcador. Así fue como los americanos fueron remontando y en el penúltimo match Justin Leonard embocó un putt de más de 20 metros en el hoyo 17 contra José María Olazábal y así llevarse la victoria. Fueron muy criticados por haber invadido el green y por las feas camisetas que utilizaron esa jornada.
Pues este fin de semana todo el equipo americano con excepción de Jordan Spieth (está por nacer su segundo hijo), Patrick Cantlay y Xander Schauffele
tuvieron una visita de reconocimiento al campo de Marco Simone. Ninguno de ellos había jugado ahí antes y el capitán Zach Johnson aprovechó para que ejecutaran 36 hoyos y que junto a los vicecapitanes pudieran ver cómo se adaptan los juegos de cada uno de sus elementos.
Steve Stricker estuvo muy pegado a Justin Thomas dándole varios tips sobre el green, ya que éste ha sido muy criticado por ser una de las elecciones de Zach.
Esta semana le toca estar ahí al equipo europeo de Luke Donald, estaremos muy pendientes de ver qué es lo que tiene guardado para los suyos el capitán.