El técnico Joel Huiqui es hechura de Cruz Azul. Sabe lo que representa no solo portar la playera celeste, sino también el peso que tiene en la vida profesional y personal de quienes, en su momento, formaron parte del equipo capitalino.
La historia de Huiqui y Cruz Azul tiene un toque muy especial, porque el entonces zaguero, pese a haberse formado en las fuerzas básicas cementeras, en sus inicios tuvo que irse a foguear y desarrollarse con los Tuzos del Pachuca, por allá de 2003. El caso parecía algo insólito e incomprensible.
Joel nunca perdió su identidad cruzazulina; todo lo contrario: siempre fue paciente y profesional. Supo esperar y trabajar esa oportunidad que lo llevaría de regreso al equipo que lo había formado desde las juveniles, pese a que en su momento Pachuca quería mantenerlo entre sus filas.
Los hidalguenses estaban convencidos de que Joel era un juvenil con un futuro prometedor. En el año que estuvo con ellos no solo debutó en Primera División, sino que también se ganó la titularidad con el técnico Víctor Manuel Vucetich, quien tuvo mucho que ver en su crecimiento en ese momento.
Huiqui regresó a los celestes respaldado por haber sido fundamental en el título obtenido por los Tuzos, pero también con la misión de demostrar que estaba preparado para las exigencias de un club como Cruz Azul. Poco a poco se fue abriendo camino para construirse una trayectoria de respeto en el equipo de La Noria.
Ahí estuvo de 2004 a 2010. En ese tiempo disputó con los celestes tres finales de Liga MX y dos de Concachampions; todas las perdió.
Es por eso que ha declarado que tiene una deuda con la afición y la institución. Sus palabras no son por quedar bien con nadie, porque desde que se marchó hace más de una década ha cargado con esa consigna pendiente en su vida profesional. Es, quizá, uno de los pocos personajes actualmente en Cruz Azul que entiende lo que significa ganar o perder con esa playera.
Más allá de poder obtener o no el título del Clausura 2026, la dirigencia encabezada por Víctor Velázquez está ante una oportunidad de darle continuidad, con sus respectivos apoyos y refuerzos, a un técnico mexicano que se ha preparado y que, en un corto periodo, ha demostrado que sin tanta ciencia se pueden hacer cosas trascendentales.
Joel Huiqui, sin haber sido un referente histórico de Cruz Azul en su etapa como futbolista, en el tiempo que lleva en la institución en diversos puestos deportivos ha sido solidario, respetuoso y, ante todo, un tipo que sabe y entiende mejor que nadie lo que significa ser ganador o perdedor con la playera celeste.
