Siempre nos han hecho creer que para comer bien hay que contar calorías y pesar los alimentos, y ahora ¡existen aplicaciones para ello! Sin embargo, una dieta saludable no necesariamente se mide con números, sino con nuestros hábitos.
¿Cómo saber que vas por buen camino?
- Hay alimentos reales en tu plato. Si tu plato consiste en su mayoría de alimentos naturales y poco procesados, tu alimentación será rica en nutrimentos: frutas, verduras, leguminosas, granos integrales, nueces, huevos, pescado y carnes poco procesadas.
- Le das variedad. Sobretodo cuando hablamos de vegetales, cada color aporta diferentes vitaminas y minerales. Comer siempre lo mismo puede facilitarnos la rutina, pero hay que variar los colores, sabores y tipos de alimentos a lo largo de la semana, para darle a nuestro cuerpo lo que necesita.
- Te sientes bien. Otro punto clave es cómo te sientes, si tienes energía para todas tus actividades del día, buena digestión y menos antojos de comida chatarra, es que vas muy bien.
- Consumes productos ultraprocesados sólo ocasionalmente. Este tipo de productos son los que tienen largas listas de ingredientes, son poco nutritivos y altos en azúcares añadidos, grasas refinadas y sodio. Si es de vez en cuando no llega a ser un problema, pero en exceso se relacionan con problemas de sobrepeso y enfermedades crónicas.
- Disfrutas la comida. Y sin culpas, pues el contexto también es importante, así como respetar las sensaciones de hambre y saciedad.
Ahora ya lo sabes, comer bien no se trata de seguir reglas estrictas. Muchas veces basta con volver a lo básico: alimentos reales, variedad y hábitos saludables que podamos mantener a largo plazo.
